Sporting Cristal manejó la pelota en la primera etapa desde la categoría de Jorge Soto y Carlos Marzuck y tuvo en el uruguayo Sergio Leal a un delantero imparable que complicó sólo a los cuatro defensores de Estudiantes.
Después del gol de penal de Soto jugó con la desesperación de Estudiantes y fue generando situaciones de gol que lo llevaron a irse al descanso con un cómodo 3 a 0.
En el segundo tiempo fue retrasando sus líneas a medida que Estudiantes lo presionaba y terminó metido en su campo sin posibilidad de contraataque y a merced del rival.
Estudiantes superó el «bajón» anímico de la etapa inicial y con los ingresos de Cominges y Sosa salió a jugarse en ataque pero sin desordenarse. Tuvo la fortuna de un penal a favor a los 10 minutos por una tonta chilena del argentino Norberto Araujo que impactó en el cuerpo de Calderón. A partir de allí Estudiantes se dio cuenta de que anímicamente el rival había caído y era posible dar vuelta el resultado.
El técnico Jorge Burruchaga apostó a la entrada de Lugüercio por Carrusca, para jugar con tres delanteros netos y dos mediocampistas de llegada por los extremos (Sosa y Cominges).
Con esa fórmula arrinconó al equipo peruano y le fue creando situaciones de gol una tras otra, algunas de ellas salvadas casi milagrosamente por el arquero Delgado.
La presión surtió efecto y primero Calderón, con una volea de zurda a un ángulo, y después Pavone, tras un error defensivo, consiguieron empatar el partido. No se conformó Estudiantes y tuvo su premio cuando Lugüercio de cabeza, faltando un minuto, marcó el gol del triunfo. Un triunfo que tiene que ver mucho con la historia de Estudiantes, un equipo con coraje y garra, que supo recuperarse de las adversidades.
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