Independiente creó muchas expectativas después de su buena actuación en el torneo Apertura, sobre todo por la presencia del juvenil Sergio Agüero, un delantero diferente de los que pueden definir un partido con una jugada fuera de lo común. Sin embargo, ayer quedó en deuda, porque no sólo no fue más que un pálido Lanús, sino que, en realidad, fue inferior y no perdió por la seguridad de su arquero Oscar Ustari, que también parece tener destino de selección.
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No hubo marcas pegajosas ni acumulación de hombres en pocos metros, pero tampoco hubo ideas. Los dos pusieron en el campo esquemas similares: 4-4-2 con salida en ofensiva por los laterales. En el caso de Lanús, Marcos Aguirre fue su mejor hombre y por derecha encontró siempre las espaldas de Armenteros para desbordar y buscar la cabeza de Graf, que nunca les ganó a Cáceres y Abraham.
Independiente tuvo más despliegue físico que su rival, pero un desprecio total por la pelota, que salía mal jugada desde la defensa con largos pelotazos sin destino y que no tenía en la mitad de la cancha quien la pusiera bajo la suela y pensara una jugada. Por eso Agüero y Bustos Montoya (después reemplazado por Caggiano) tocaron muy poco el balón, y obviamente, la defensa de Lanús pasó una tarde tranquila. En síntesis, aburrieron por su falta de ambición, y el cero a cero final fue el resultado lógico.
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