Superó 3 a 1 en Mar del Plata en el partido debut del campeonato Mundial. El campeón olímpico de voleibol en Sydney 2000, venció a España 25-18, 25-21, 21-25 y 25-18. Por el mismo grupo, Japón le ganó a Kazajistán 3 a 1 (26-24, 25-20, 29-31 y 25-10).
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Veselin Vukuvic tuvo un estreno tranquilo como máximo responsable técnico de los actuales campeones olímpicos y europeos. Sus jugadores cumplieron de sobra con el guión previsto.
El opuesto Ivan Miljkovic, uno de los mejores del mundo en esa posición, con sus ataques y bloqueos; Nikola Gbric distribuyendo con maestría los balones; y Dula Mester y Andrija Geric, infranqueables en bloqueo.
Los diez primeros minutos de partido fueron de estudio mutuo (5-7, 15-16) y con dos adversarios a la expectativa. Yugoslavia pronto se percató de que iba a toparse con una victoria más fácil de lo prevista.
El equipo español, con una serenidad impropia del debut, flaqueaba en recepción y, sobre todo, su estática defensa le impedía alcanzar bolas muy fáciles. Yugoslavia no perdonó (15-18, 16-20,18-22 y 18-25).
Al gallego Kike de la Fuente, que demostró a lo largo de la Liga Mundial haber alcanzado su madurez como atacante, parecía haberle afectado su cambio de imagen. De la Fuente estuvo muy apagado durante los dos primeros sets y, su escasa aportación se notó sobremanera.
Tampoco el central almeriense Juanjo Salvador parecía sentirse cómodo y Rafa Pascual, con sus nuevas funciones como receptor-atacante, es ahora mucho más vulnerable.
El desarrollo de la segunda manga fue casi idéntico (10-13, 15-19, 16-20 y 21-25) y todo parecía abocado a un pronto desenlace.
Pero el sexteto español había comenzado a salir de su letargo en los últimos instantes de ese parcial.
La selección española recuperó el entusiasmo y la alegría que acompañan sus mejores actuaciones e incluso logró contagiar, aunque mínimamente, al público marplatense. Fueron sus pequeños momentos de gloria (10-6, 19-15, 22-19 y 25-21).
Sin embargo fueron efímeros. Los revulsivos que buscó Paco Hervás, técnico del equipo español, con las incorporaciones de Luis Pedro Suela y Gustavo Saucedo no fueron suficientes.
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