10 de septiembre 2001 - 00:00

Hewitt dio motivo para el gran elogio

A los que siguieron de cerca el Abierto de Estados Unidos, seguramente no les habrá llamado la atención el triunfo del australiano Lleyton Hewitt ante el gran Pete Sampras en la final. Lo que realmente sorprende es el resultado (7-6, 6-1 y 6-1), en un partido que apenas duró 114 minutos y donde la superioridad del vencedor fue -por momentos-abrumadora. En damas, Venus Williams superó sin atenuantes a su hermana Serena, por 6-2 y 6-4.

«Es increíble, un sueño hecho realidad», dijo Hewitt emocionado tras su primer título de Grand Slam. Del otro costado, desconsolado, estaba Sampras, que perdió su segunda final consecutiva en el US Open, después de que en 2000 fue superado por el ruso Marat Safin. «Hewitt fue demasiado rápido, ojalá yo tuviera esas piernas tan veloces», reconoció el estadounidense, ovacionado por los 23.000 espectadores que colmaron el estadio Arthur Ashe. El inicio mismo de la final pareció anticipar su desenlace: Hewitt quebró el servicio de Sampras, quien no había perdido con su saque en los 87 games previos, desde la segunda ronda ante el brasileño André Sá.

Lo cierto es que ayer fue todo de Hewitt, ante un Sampras que llegó casi siempre tarde a la red, falló muchas voleas y careció inclusive de reacción en el final, apenas salvando un match point, pero cediendo finalmente frente a un passing cruzado de revés.

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