La frase de Julio Grondona «es inevitable que Bianchi sea el sucesor de Bielsa» no fue un exabrupto del presidente de AFA, sino el final de muchas gestiones y hasta una reunión secreta entre ambos. Es sabido que Grondona y Bianchi tenían diferencias personales que se agudizaron cuando el presidente de AFA le ofreció dirigir la Selección antes del primer período de Bielsa, es decir en 1998, y el técnico de Boca puso condiciones y vetó principalmente al director técnico general de aquel momento, José Pekerman, porque no quería nadie que «lo mandara».
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A partir de esta situación, se escuchó en los pasillos de AFA: «Mientras Grondona sea presidente, Bianchi no será el técnico de la Selección». Esto se refirmó cuando Grondona, en contra de su costumbre, le renovó contrato a Marcelo Bielsa después del fracaso en el Mundial 2002 de Corea y Japón, en lugar de elegir al técnico preferido de la mayoría del público, que era justamente Bianchi.
Pero todo cambia y Grondona empezó a «achicar» las distancias que tenía con Bianchi y le mandó por medio de varios allegados mensajes que culminaron esta semana en una reunión cara a cara entre ambos, donde «se dijeron todo» y limaron las diferencias que tenían.
Ahora buscarán el momento adecuado para que Bianchi sea el técnico de la Selección, y los tiempos los maneja Marcelo Bielsa, a quien en principio le respetarán el contrato pero, si se quiere ir, nadie lo va a frenar.
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