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10 de octubre 2003 - 00:00

Importante victoria de Boca

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Esto viene a cuento porque Colón siempre aparecía como un equipo mejor dotado, con una imagen (sólo imagen) de solidez mayor que la de su adversario, que tenía mejor perspectiva para resolver los problemas de un mediocampo superpoblado y carente de ideas (eso sí, de los dos lados). Por ello había que sopesar las situaciones de gol de uno y otro lado o el trabajo de los arqueros para inclinar la balanza para un lado y el otro.

Boca, con poco, con más sacrificio en la marca que juego armónico de conjunto, fue el que llegó más, tuvo las mejores situaciones y siempre daba la sensación de inclinar la balanza del marcador en su favor. Una pelota que sacó Píccoli sobre la línea (luego de un gran « macanazo» de Tombolini), una pelota que quedó en los pies de Estévez, otra de Fabbro y una de Caneo bien pudieron llevar destino de red. Aunque, como dicen los tangueros,siempre le «faltó algo de tiza al taco...». Colón, sin los aportes individuales de Geovani Hernández, los dos González (Adrián y Héctor), Moreno y Fabianesi y Delgado, Fuertes quedó como un desorientado «llanero solitario», sin destino. Nada cambió, salvo que Baldassi se sumó a la fiesta y vio un penal a Estévez (que Fabbro convirtió en gol) y, en la réplica, Carignano envió el balón a un ángulo para poner otra vez el empate, que duró poco, porque Cángele volvió a desnivelar con un impecable remate cruzado. Partido terminado, porque Colón siguió atacando sin orden, y Boca, en el contraataque, pudo haber definido por una diferencia más amplia. Lo tuvo Cángele dos veces.

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