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Si la gente de algo podía estar seguro era de que ninguno de los dos quería los penales para definir. El 1-0 en favor de Independiente le dio razones a su planteo, porque el empate (en uno) de Avellaneda hacía que ninguno pudiera entrar en especulaciones. Cada uno, con «su librito». Ruggeri prefirió tratar de que Independiente juegue en campo adversario; en cambio, Russo intentó manejar el juego desde el medio hacia arriba y aprovechar el terreno que dejaba Independiente sobre su campo.
En estos partidos la técnica y la estrategia sirven de poco, aunque cobran cuerpo las posibilidades individuales que puede aportar cada uno de los jugadores. El local se asentó en los dos González (Ezequiel y el «Yerbatero»); y el visitante, en Christian Giménez y en Hugo Morales, ejes de distribución de juego. Si alguno pensaba que Independiente se iba a meter alrededor de su área se equivocó, y mucho. No sólo puso gente en ataque, sino que, además, se plantó cerca del arco de Central para definir el pleito. Al final, contando con Manso, no hubo goles, pero consiguió la clasificación.
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