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"Decidimos anticipar los tiempos de la nueva ley inmigratoria, es una medida justa para el fútbol italiano, ya que si nos hubiéramos demorado habrían arribado 500 jugadores más", resaltó Franco Carraro, presidente de la FIGC, para justificar la resolución.
De manera que los clubes sólo podrán inscribir un extracomunitario más en sus respectivos planteles antes del 31 de agosto, y después de esa fecha el impedimento será total.
El acuerdo fue alcanzado luego de una reunión con la Asociación Italiana de Futbolistas (AIC), que manifestó su preocupación por la llegada masiva de extracomunitarios que limitarían el trabajo de los jugadores locales.
El último bloqueo en Italia había ocurrido hace 36 años tras la derrota del seleccionado 'azurro' ante Corea del Norte en el Mundial de Inglaterra 1966, y en esta ocasión, a la eliminación de la reciente Copa del Mundo a manos de Corea del Sur, se agrega la grave crisis económica que atraviesan varios clubes de primera división, endeudados por más de 700 millones de dólares.
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