Las divisiones juveniles cumplen la principal función de ser formativas. Los entrenadores deberían enfocar sus fuerzas en enseñarles a los chicos los valores para ser mejores jugadores y personas.
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No ocurrió en este partido entre las selecciones sub 20 de México e Irlanda del Norte, en el cual una escaramuza terminó en una terrible batalla campal donde un jugador pateó la cabeza de un adversario cuando éste estaba en el piso.
En un duelo disputado por la Copa Milk, el juvenil mexicano, al ver que el irlandés había caído al césped producto de un empujón, corrió rápidamente para pegarle una patada.
Lo más lamentable es que en la edición pasada, ambas selecciones habían jugado la final, que también terminó con golpes entre los futbolistas.
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