A la arena del desierto que puede aparecer sobre la pista del moderno autódromo de Sakhir se le sumó ayer la posibilidad de un ataque terrorista, lo que constituye la principal preocupación que surge de cara a la disputa del Gran Premio de Fórmula 1 de Bahrein que se correrá el domingo a las 8.30.
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En lo deportivo, el alemán Michael Schumacher tratará de seguir acumulando satisfacciones tras ganar las primeras competencias del año con su nueva Ferrari. Las primeras pruebas de los equipos serán hoy de 5 a 6 (hora argentina) sobre un trazado desconocido para los pilotos, una desventaja que Ferrari, aún sin transitarla, ya se encargó de mitigar con tecnología militar que permite reproducir virtualmente los efectos de la pista en neumáticos, piezas mecánicas y motores. El Ministerio de Relaciones Exteriores inglés afirmó en Londres que la carrera del domingo tiene «un riesgo muy elevado» de sufrir algún tipo de atentado. Bajo el síndrome de Madrid, el Foreign Office formuló la advertencia a los ciudadanos ingleses que viajen a Bahrein para la carrera, a los que les pidió mediante un comunicado que «estén vigilantes, en particular en los lugares públicos». Bahrein, protectorado británico hasta 1971, cuando alcanzó la independencia y se convirtió en emirato, está desplegando extremas medidas de seguridad y el gobierno local confía en que no habrá problemas. Informate más
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