Los cumplió feliz
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Navone se consagró campeón en Bucarest y consiguió el primer título ATP de su carrera
Lionel Messi cumplió ayer 23 años y lo festejó en intimidad con su familia. No obstante, siempre hay una lente indiscreta para capturar una imagen del actual mejor jugador del mundo.
Su primer Mundial, el de Alemania 2006, le dio la oportunidad de jugar cuatro de los cinco partidos (sólo uno de titular) y marcar ahí su único gol hasta aquí en el marco de una Copa del Mundo, en la goleada 6 a 0 ante Serbia. Cerca de cumplir 22, Diego Maradona jugó su primer Mundial, el de España 82, generando quizá la misma expectativa en el equipo que dirigía César Luis Menotti, pero sin haber conseguido lo que Leo ya recogió en Barcelona, es más, al término de aquel debut mundialista Diego desembarcó en el club catalán donde Messi ya ganó trece títulos.
«Leo no ha marcado goles aún, pero si ésta es una mala racha, quiero que siga la mala racha: estoy contentísimo con el rendimiento de él. En el Mundial del 86 no convertí ni contra Corea ni contra Bulgaria, pero aparecí cuando el equipo más me necesitaba. Leo aparecerá cuando más lo necesitemos para definir un partido y ahí lo iremos a abrazar todos». Las palabras, obviamente, pertenecen a Diego Maradona, hoy entrenador de Messi, el cual ha ido alternando entre mimos y responsabilidades que él, mejor que nadie, sabe que Leo debe asumir por el rol que tiene dentro del equipo argentino. La historia de los mundiales sabe de jugadores que debieron pasar por una racha de sequía antes de abrazarse a la gloria que significa entrar en los capítulos dorados de la historia del fútbol. En el 78, Mario Alberto Kempes no tuvo un buen rendimiento en los primeros compromisos ante Hungría, Francia e Italia. Sin embargo, desde la segunda fase (y luego de afeitarse el bigote que portaba) creció su figura y sus goles aparecieron de a pares ante Polonia, Perú y ni más ni menos que en la final ante Holanda. Conclusión: campeón del mundo y goleador del torneo.
El goleador de la cita de España 1982 fue Paolo Rossi. En la primera fase, Italia decepcionó, no sólo no ganó un solo partido, sino que el centrodelantero fue cuestionado salvajemente por sus pobres actuaciones. Brasil, Polonia y Alemania en la final sufrieron del oportunismo del gran Paolo, lo que lo llevó a conseguir el doblete, goleador y campeón del mundo. Lo de Zinedine Zidane es el mejor ejemplo de lo que estamos hablando: jugó tres mundiales; en uno fue campeón y en el otro finalista. En su haber tiene cinco goles en copas del mundo, tres de ellos en finales y nunca anotó un tanto en partidos de primera ronda. Un dato secundario, pero importante para los amantes del horóscopo: «Zizou» como Messi nacieron bajo el signo de Cáncer.
Acertar uno de los tres deseos de Leo a la hora de soplar las velitas no sería un gran misterio, seguramente sería el mismo que podríamos pedir cada uno de los argentinos sabiendo que en sus pies reside mucha de la esperanza de que Argentina vuelva a estar presente hasta el último día en un Mundial luego de veinte años.




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