Los jugadores marcan el destino de los técnicos
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En Atlético de Madrid sucedió eso, pero a las pocas horas del desplazamiento de Bianchi de su cargo, el periodista Rodolfo Chisleanschi, en el diario «El País» de Madrid, publicó una nota titulada «El ego del Virrey». En la misma intenta explicar el fracaso de Bianchi en el Atlético haciendo hincapié precisamente en el ego del argentino. En uno de sus párrafos menciona que «Si una de sus brazas principales siempre fue la complicidad con sus dirigidos, en el Atlético se ganó el desprecio de buena parte de su plantilla».
En esa misma edición del viernes del diario «El País», otro periodista, Daniel Borasteros, publicó: «El Atlético se gastó cerca de 30 millones en fichajes. La directiva cree que la plantilla es buena; que subsana las carencias de la campaña pasada, centradas en el aspecto ofensivo. Bianchi no se ha adaptado al fútbol español y ha cometido errores, revela a este periódico un alto cargo del Atlético en vísperas de su destitución. Principalmente, esos errores se centraron en sus relaciones con el vestuario...».
Entonces, tanto en Mar del Plata (donde se encontraba River en el momento de la ida de Merlo) como en Madrid, la conclusión es que los jugadores fueron determinantes para el destino de los entrenadores.
No obstante, la renovación de técnicos -en el club argentino asumió Daniel Passarella y en el español Pepe Murcia-no aseguran tampoco resultados, por lo pronto inmediatos: River perdió el primer superclásico del torneo de verano ante Boca 3 a 2 y el sábado Atlético de Madrid cayó 1 a 0 ante Betis por la 19ª fecha de la Liga Española.
Merlo y Bianchi son dos casos -tal vez distintos pero con trasfondos similares. Lo de Merlo fue una renuncia forzada en forma directa por un jugador emblemático, y lo de Bianchi fue un «despido» luego que los directivos del Atlético se habían reunido con el plantel días antes del desenlace.
También la relación de los clubes con sus ex técnicos es distinta: Merlo tenía contrato hasta junio, pero «renunció»; en cambio Bianchi su vínculo concluía en 2007 y, al ser despedido, le quedaron adeudando 6 millones de euros.
Otro caso sobre la mala relación entre jugador y técnico se vivió en las últimas horas en la Bundesliga, la liga alemana de Primera División. En este caso también involucra a otro argentino: Andrés D'Alesandro.
El mediocampista tiene intenciones de marcharse del Wolfsburgo, disgustado con las declaraciones del nuevo entrenador Klaus Augenthaer, quien no está conforme con el rendimiento del futbolista, a quien exigió que se esmere más en la marca y que colabore más con sus defensores.
D'Alesandro se enteró de los dichos de su entrenador al leer el diario alemán «Bild am Sonntag» y no tardó en salir a responderle públicamente. «Siempre lo mismo, estoy cansado de todo este tema. Me quiero ir del Wolfsburgo y en lo posible inmediatamente. La semana próxima llegará a Alemania mi asesor en busca de una solución al problema y mi eventual alejamiento del fútbol alemán. Las palabras de D'Alesandro provocaron la reacción del manager del club, Klaus Fuchs, quien declaró que si el jugador quiere algo, que hable claramente con ellos. «No tengo la sensación de que esté insatisfecho», dijo, y por tanto no hay razón «para tomar cartas en el asunto», añadió.
Seguramente, en este caso, D'Alesandro -que tiene contrato hasta el 2010 con el Wolfsburgono termine derrocando al flamante entrenador, pero deja en claro la presión que puede ejercer un jugador y su potencialidad si arrastra al resto del plantel. Aunque en este caso D'Alesandro lo que está buscando es retornar al fútbol argentino (lo pretende River) y estar cerca de la mirada de José Pekerman cuando haga la nómina del plantel para el Mundial de Alemania.




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