El día de hace 365 días es un recuerdo imborrable que se transformó en un ícono de todo el mundo futbolero. La respuesta a la pregunta “cómo te enteraste que murió Diego Maradona” nos acompañará por el resto de nuestras vidas y jamás será olvidada.
Diego Maradona la tarde en la que dejó de ser futbolista y tuvo una de sus frases emblemáticas.
El día de hace 365 días es un recuerdo imborrable que se transformó en un ícono de todo el mundo futbolero. La respuesta a la pregunta “cómo te enteraste que murió Diego Maradona” nos acompañará por el resto de nuestras vidas y jamás será olvidada.
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Maradona se fue y con él sus múltiples Diegos, los opuestos uno de otro, los contradictorios pero también los solidarios y el de siempre: el que no callaba nada.
Maradona ya no está físicamente, pero caló tan hondo en el corazón del futbolero que casi a diario aparece una situación que nos recuerda a él, ya sea fuera o dentro del campo de juego.
Durante este año que pasó, infinidad de veces se escucho la frase “¿qué hubiera dicho Maradona?”. Las respuestas podrán tener un alto porcentaje de seguridad en quienes se hagan esa pregunta pero, al igual de lo que pasa con los mejores magos del mundo y sus trucos, nadie podrá tener la certeza de lo que hubiese opinado.
Repasemos:
Estas situaciones, y seguramente muchas más, lograron que el mundo del fútbol lo recordara mucho más que gracias a sus imágenes en un campo de juego. Porque Maradona, lejos de ser un ejemplo como el pidió nunca ser tomado, siempre fue una referencia para todos. Para reivindicarlo o para odiarlo.
Como todo buen mago jamás pasó desapercibido y a un año de su partida física, Maradona flota en el aire, está en cada esquina con esos maravillosos murales que invadieron la ciudad, aparece en cada conversación de fútbol y vive en el recuerdo imborrable de todos los que fueron contemporáneos a él.
¿Qué hubiera dicho Maradona a un año de la muerte de Maradona?
Nosotros decimos “gracias” y lo mantenemos vivo las rutinas, en sus frases hechas nuestras, en sus goles recordados, en los murales de cada pared y en las fotos que invaden todos los celulares.
Él seguramente hubiese dicho otra cosa porque siempre sacaba un conejo de la galera.
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