El brote rugbista que motivó la formidable campaña del seleccionado en el Mundial de Francia sirvió para completar el perfil menemista que le ha querido dar el gobierno a la campaña de Cristina de Kirchner. Ya tenía a David Nalbandian y a Diego Maradona en su stud. Ahora sumó a estos rugbiers que visitaron ayer a los Kirchner y obraron la metamorfosis entre el pingüino y el puma.
El presidente Kirchner acaba de intercambiar la corbata con Agustín Pichot, y su esposa
Cristina Fernández lo ayuda a acomodársela.
Fue una jornada demasiada movida para el plantel y cuerpo técnico de Los Pumas. Primero una conferencia de prensa, en horas del mediodía, tras el tercer puesto logrado en el Mundial de Francia, y por la tarde la visita a la Casa de Gobierno donde fueron recibidos por el presidente Néstor Kirchner y la candidata presidencial, Cristina de Kirchner.
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Abrió la conferencia, tras los aplausos de rigor, el manager José Luis Rolandi, quien destacó la falta de infraestructura que tiene el rugby, comparado con el fútbol y el béisbol, ambas asociaciones con complejos propios en Ezeiza.
Entonces, enumeró las peripecias de Los Pumas previas al Mundial, como por ejemplo los entrenamientos en los clubes Newmann y Belgrano, a los que agradeció.
«Hubo otros clubes que nos negaron las instalaciones», facturó Rolandi, quien también sostuvo que la Unión Argentina de Rugby (UAR) en ningún momento les restó jugadores a las instituciones, que se quejan cuando se habla de la conformación de un elenco estable de 60 integrantes.
«Aprovecho esta fecha previa a las elecciones porque nunca ningún gobierno se acordó del rugby y digo que todos, conmigo en primer lugar, nos tenemos que proponer cambiar las estructuras de este deporte», subrayó a modo de introducción.
Después, a la hora de las preguntas, el entrenador Marcelo Loffreda abogó porque se mantenga «la unión de este equipo y de este grupo».
«El proyecto para el Mundial funciona desdeque estos muchachos nacieron. Algunos vivieron como proceso de aprendizaje el Mundial de 2003», recordó.
El técnico evaluó además que el Mundial de Francia fue «el de los que estaban fuertes mentalmente», apuntó que prevaleció «el juego táctico» y la fortaleza en el juego sin pelota.
También tuvo un alto protagonismo el capitán del equipo, Agustín Pichot, quien comentó que quería «agradecer a Loffreda y a todo el cuerpo técnico que decidió dar un paso al costado después de ocho años».
«No creo que podamos jugar el año que vieneun tres o un seis naciones pero se debe armar un proyecto para lograrlo. Ahora nos planteamos cuánto mejores podemos ser para tener todo ordenado desde el principio», sostuvo Pichot. Pidió que «el rugby vaya para el mismo lado, como va el rugby mundial» y «que se terminen los planteos de los dirigentes, que a veces son por motivos personales».
Por la tarde, el presidente Kirchner recibió en la Casa de Gobierno a Los Pumas, en un acto de marcado tono distendido y en donde también participaron la candidata presidencial del oficialismo Cristina Fernández de Kirchner; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, entre otros. Los Pumas le obsequiaron a Kirchner una camiseta firmada y, aunque amagó con ponérsela, el Presidente finalmente optó por intercambiar su corbata con la del capitán de Los Pumas, Agustín Pichot.
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