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24 de enero 2012 - 17:04

Mucho más que un Superclásico de verano

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El recibimiento de los equipos fue caluroso para ambos. Nunca se jugó un Superclásico en Chaco.
Todos los Boca-River son especiales. A veces, los Superclásicos de verano provocan una felicidad efímera que se evapora por la falta de rigor oficial. Sin embargo, el morbo que agrega que el equipo de Núñez esté en la B Nacional y el de la Ribera sea el último campeón de Primera le da a este duelo un condimento especial para que sea recordado por años.

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Desde el pasado 25 de octubre, cuando el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, confirmaba la realización del Superclásico, el duelo estuvo en el ojo de la tormenta. La previa fue tan hablada que varias veces protagonistas de ambos equipos declararon que el partido no debía jugarse por la seguridad de la gente, ocultando miedos personales. El primero fue el extesorero de Boca, Juan Manuel Requejo, quien alertó que no debían disputarse los partidos si ambas instituciones no estaban en la misma categoría. Esta idea fue compartida por el dirigente de River, Daniel Mancusi, y el mismo entrenador, Matías Almeyda, quien aseguró que "no están dadas las condiciones en cuestiones de seguridad", y hasta propuso mudar el encuentro a Miami.

Sin embargo, los organizadores confirmaron la sede y el partido con el compromiso del gobierno local de reforzar la seguridad. Para ellos, se pavimentaron las calles aledañas a la cancha, se abrieron accesos determinados para cada tribuna y se organizó un fuerte operativo policial con más de 2.500 oficiales que contempla que ambas hinchadas lleguen a Resistencia por diferentes rutas.

Todos estos condimentos le dan un marco especial al Superclásico, donde ambos entrenadores pondrán en cancha lo mejor que tienen. Ni Almeyda ni Falcioni quieren dejar nada librado al azar y saben que en la balanza tienen tanto para ganar como para perder, lo que transforma al encuentro en una verdadera final: River quiere dar el golpe y tomar impulso necesario para encarar un semestre donde tiene la obligación de volver a Primera y Boca que no desea perder con su clásico rival cuando se encuentra en una categoría inferior.

Hablando de lo estrictamente futbolístico, Almeyda todavía tiene dos dudas. En la mitad de la cancha Leonardo Ponzio, Carlos Sánchez y César González se disputan dos lugares. Si bien en su equipo ideal jugarían los dos primeros, el "Pelado" sabe que arrastran sanciones, por lo que para enfrentar a Almirante Brown, cuando se reanude el certamen de la B Nacional, sólo podrá contar con el venezolano. En la delantera, David Trezeguet y Rogelio Funes Mori se pelean por un lugar, aunque el juvenil parece sacarle una pequeña ventaja al experimentado franco-argentino.

De esta manera, los once de River para enfrentar el primer Superclásico del año serían: Daniel Vega; Luciano Abecasis, Jonatan Maidana, Ramiro Funes Mori, Juan Manuel Díaz; Leonardo Ponzio o Carlos Sánchez, Ezequiel Cirigliano, César González o Sánchez; Alejandro Domínguez; Fernando Cavenaghi y Rogelio Funes Mori o David Trezeguet.

Por el lado de Boca, Julio Falcioni pone lo mejor que tiene a mano en un plantel muy diezmado. Es que a las lesiones de Juan Román Riquelme, Diego Rivero y Clemente Rodríguez, se le agregó la de Walter Erviti. Tampoco podrá contar con Santiago Silva (está inhabilitado) y Darío Cvitanich (fue expulsado frente a Independiente).

La buena noticia en Boca es que será titular por primera vez Pablo Ledesma, quien el pasado viernes se sumó a los entrenamientos. Con este panorama, el equipo anti -River sería: Agustín Orión; Franco Sosa, Rolando Schiavi, Juan Manuel Insaurralde, Facundo Roncaglia; Pablo Ledesma, Leandro Somoza, Nicolás Colazzo; Cristian Chávez; Pablo Mouche y Nicolás Blandi.

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