En la previa del Mundial de Qatar se esperaba este partido, o por lo menos estaba en los planes.
En la previa del Mundial de Qatar se esperaba este partido, o por lo menos estaba en los planes.
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Argentina, salvo por el traspié de la jornada inaugural ante Arabia Saudita, ya partía como candidata a llegar al partido decisivo, mientras que el favoritismo del elenco galo se caía de maduro por ser el último campeón en Rusia 2018.
Si bien sufrió muchas bajas considerables, el equipo comandado por Didier Deschamps superó sin problemas los obstáculos presentados y arriba al encuentro decisivo como candidato a lograr el bicampeonato.
Claro que meses antes también se hablaba de Brasil, y en menor medida de España, Inglaterra y Alemania como selecciones aspirantes al título. Pero lo cierto es que nuestra selección y la francesa son las que llegaron al duelo definitorio del próximo domingo y darán el máximo en pos de alcanzar la tercera Copa del Mundo, con Kylian Mbappé y Lionel Messi como principales referentes.
El debut no fue el esperado para la Selección Argentina. Cayó inesperadamente ante Arabia Saudita por 2 a 1 y las aspiraciones a clasificar como primera en el Grupo C parecían una utopía.
En aquel encuentro, Lionel Scaloni paró un 4-4-2 muy marcado, con Messi y Lautaro Martínez en la delantera, mientras que De Paul y Leandro Paredes ocupaban la mitad del campo.
Ya en el segundo y decisivo partido ante México (2 a 0), el modelo táctico no varió, aunque sí hubo variantes. La ausencia de Gio Lo Celso se sentía, y el técnico metió mano en el equipo con el ingreso de Guido Rodríguez en lugar de Leandro Paredes, como así también la titularidad de Alexis Mac Allister.
Pese a un comienzo flojo, Argentina empezó lentamente a encontrar el camino que lo llevó a conquistar la Copa América en Brasil.
En el último duelo ante Polonia (2 a 0), Scaloni mostró un 4-3-3 para darle más movilidad y juego al once titular; y como frutilla del postre incluyó a Julián Álvarez, la Araña y revelación del Mundial.
Disputando los octavos de final ante Australia, se mantuvo la misma línea y apareció de manera extraordinaria Enzo Fernández para llevar a la Selección a conquistar el 2 a 1 definitivo.
Ya contra Países Bajos, el equipo volvió a modificar e inició con un 5-3-2, intentando ponerle llave al volumen de juego por las bandas de los neerlandeses y buscando desprender sus laterales para el ataque. En tanto, en semifinales, regresó al 4-4-2 para jugar con Croacia, conquistando un gran y categórico triunfo por 3 a 0 para llegar a la final.
La Selección campeona del mundo tuvo un debut arrollador ante Australia y aplastó a los oceánicos por 4-1 gracias a los goles de Oliver Giroud (x2), Adrien Rabiot y Kylian Mbappé.
Con Dinamarca, en la segunda presentación, fue un partido trabado y duro para los galos pero terminaron imponiéndose 2-1 con un doblete de Mbappé, que además les permitió sacar pasaje a los octavos de final. En la última jornada, ya clasificados, cayeron por la mínima ante Túnez pero terminaron pasando como primeros del grupo.
En octavos de final, Los galos despacharon sin problemas a Polonia por 3-1. En cuartos la tuvieron complicada ante Inglaterra pero pudieron sopreponerse con un justo 2 a 1 para alcanzar las semifinales, donde vencieron ayer por 2 a 0 a Marruecos.
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