Son los creadores del tenis moderno, tienen el torneo de tenis más prestigioso del mundo y aquí sobrevive la tradición del césped. Pero pese a todo esto, Gran Bretaña hace 77 años que no puede festejar con un campeón local en Wimbledon entre los varones. Y el domingo Andy Murray volverá a tener la oportunidad de romper la racha negativa.
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El escocés, número 2 del mundo, venció al polaco Jerzy Janowicz por 6-7 (2), 6-4, 6-4 y 6-3 y se instaló en su segunda final consecutiva en el tercer Grand Slam del año. Allí enfrentará al serbio Novak Djokovic, en una definición ideal compuesta por los dos líderes del ranking.
Murray no la tuvo del todo fácil ante el polaco (primer tenista de su país en jugar una semifinal de un torneo grande). Debió soportar las bombas de saque de su rival, que tuvieron un pico de casi 230 km/h.
Curiosamente, Murray conectó 20 aces contra 9 de Janowicz, ganando el 76% de los puntos jugados con los primeros saques. Además, una de las claves estuvo en que el escocés tuvo sólo 15 errores no forzados, 28 menos que su rival.
Janowciz intentó por todos los medios asegurarse un lugar en la final, exponiendo un tenis con recursos varios, pero ineficaces ante la actualidad de Murray, uno de los mejores contragolpeadores del planeta.
Ni siquiera la necesidad de cerrar el techo por falta de luz natural ayudó al polaco en su tenis ultraofensivo e ideal para canchas indoors.
El estadio Central, a tope, vibró y sufrió con el último campeón del US Open. Le costó encaminar la victoria, debido a la presión constante que ejerció su rival en la red y con sus potentes golpes.
Tras la enorme ovación recibida por el público, el británico dijo que está "contento, porque fue un partido muy duro. Fue más difícil que cualquier otro que jugué aquí".
"Janowicz estaba muy relajado para estar jugando una semifinal de Wimbledon. Ésa es la clase de jugador que es", comentó Murray.
En 1936, el inglés Fred Perry se coronaba tricampeón en el All England Club. Desde entonces, nunca más un tenista local se alzó con el trofeo más deseado. Ahora Murray intentará poner fin a la sequía y darle a Gran Bretaña el lugar que merece en su propio torneo.
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