Rafael Nadal se prepara para retornar con todo al circuito ATP. Por estos días, el español ultima trabajos de recuperación en su Monacor natal, acompañado por un grupo de especialistas, dispuesto a regresar a las canchas en el Masters 1000 de Montreal, Canadá, a jugarse a partir del 8 de agosto venidero y en donde defenderá el título conseguido en 2008.
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En la gira americana por superficies duras, que continuará por courts asiáticos y europeos, Nadal no sólo tendrá que revalidar el buen colchón de puntos que se adjudicó en el ranking ATP durante la anterior temporada, sino que además pondrá en marcha un desafío que mediano alcance, que puede llegar hasta 2010: el operativo rescate del número uno que le arrebató el suizo Roger Federer con la conquista del Abierto de Wimbledon.
Desde hace un mes y medio, Nadal viene llevando adelante un estricto plan de rehabilitación a las órdenes del profesor Rafa Maymó, y de su tío y entrenador Toni Nadal, que le demanda entre cinco y seis horas de trabajos diarios. En sus ratos libres, Rafa aprovecha para descansar y jugar al golf con amigos.
Atrás quedó aquel 31 de mayo, cuando Nadal se despidió en octavos de final de Roland Garros al perder en cuatro sets contra el sueco Robin Soderling. ¿Fue la derrota más dolorosa de su carrera? Tal vez. Un dolor que iba más allá de la tendinitis que ya lo venía teniendo a maltraer en la inserción de ambos tendones de los cuadriceps, que de a poco fue socavando su envidiable condición física.
El Rey del Clay había mordido el polvo de la derrota por primera vez en el tradicional Abierto de París, cortándose así una racha de 31 triunfos seguidos desde la edición 2004 y frustrándose la posibilidad de superar al mítico Björn Borg con la conquista de su quinto título consecutivo en Roland Garros.
Nadal se perdió la temporada sobre césped y no pudo defender la corona de Wimbledon. Ni lerdo ni perezoso, Federer no desaprovechó la ocasión y recuperó el número uno levantando el trofeo en All England. Fue el segundo Grand Slam del año para el suizo tras haber saldado una materia pendiente consigo mismo y conquistado por primera vez el título de Roland Garros.
Sin prisas ni urgencias
Nadal no se fijó prisas ni urgencias para recuperar el número uno del ranking. De hecho, no le resultará sencillo destronar nuevamente a Federer, tal como había sucedido el 18 de agosto del año pasado, cuando el español bajó al suizo de la cima de la clasificación mundial, luego de 237 semanas de hegemonía.
Para Nadal, reaparecer en Montreal lleva implícita la obligación de defender el título logrado en 2008 para no perder puntos en el escalafón de la ATP. Encima a Rafa le quitarán en breve los 800 puntos conseguidos por haberse adjudicado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín.
Rafa volverá con la intención de ir sumando puntos progresivamente. No ha podido jugar torneos importantes y ahora tendrá que terminar la temporada lo mejor posible para intentar volver con todo en el 2010, señaló Toni Nadal.
En el entorno de Nadal se plantearon modificar la estrategia de cara al año próximo: apuntar decididamente a los Grand Slam, los torneos que ofrecen más puntos, para evitar que el físico de Rafa se desgaste en torneos de mediana importancia y así llegar en óptimas condiciones a las grandes citas. De lograr buenos resultados, el número uno llegará por decantación.
Ganar el US Open, materia pendiente
El operativo retorno de Nadal persigue un objetivo central: el US Open, el cuarto Grand Slam de la temporada que se disputará del 31 de agosto al 13 de setiembre en Nueva York y que todavía le sigue siendo esquivo al actual número dos del mundo. Antes habrá que presentarse en los Masters 1000 de Montreal y Cincinnati. Y después llegará el turno de seguir camino por Bangkok y Beijing, en la gira asiática. Y por último cerrar el año en Shanghai y París Bercy (los dos últimos Masters 1000 de la temporada) y en el Masters de Londres.
Más allá de itinerarios organizados, a Nadal lo desvela un sueño. Ya acredita seis Grand Slam en su carrera: tetracampeón en Roland Garros (2005, 2006, 2007 y 2008), ganador en Wimbledon (2008) y actual campeón en el Abierto de Australia. Pero lo cierto es que Rafa nunca pudo levantar el trofeo en Flushing Meadows, el epicentro del tradicional Abierto de Estados Unidos que se disputa sobre el cemento neoyorquino.
Es más, el español ni siquiera llegó a una final en el US Open. En 2006 perdió en cuartos de final con el ruso Mikhail Youzhny. Al año siguiente cayó en cuarta ronda contra su compatriota David Ferrer. Y en 2008 alcanzó semifinales pero terminó siendo eliminado por el escocés Andy Murray. El español tuvo que masticar bronca desde afuera, viendo la imbatibilidad de Federer en las últimas cinco ediciones del Abierto de Estados Unidos.
Nadal encarará desde esta semana la puesta a punto tenística en Monacor. Y en Montreal afrontará la recta final de una temporada en donde no pudo cubrir sus expectativas. No pudo lograr el pentacampeonato en Roland Garros ni tampoco logró defender la corona en Wimbledon. Encima perdió el número uno del ranking en manos de Federer. A barajar y dar de nuevo, entonces.
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