10 de mayo 2009 - 01:24

Newell's y Central empataron en un clásico vibrante

El clásico se juegó en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.
El clásico se juegó en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.
Newell's no lo liquidó. Si no lo había hecho en el primer tiempo, menos iba a poder hacerlo en el segundo. Y Central, con la fuerza arrolladora del Kily González, con el empuje de Méndez, con poco fútbol pero mucho temple, lo igualó a diez minutos del final. Un empate que, en definitiva, no terminó premiando a ninguno. Condenó a ambos en idénticas proporciones.

A Newell's le faltó poder de gol para sentenciar la historia tras el golazo de Formica. Armani dispuso tres chances propicias y Salcedo tuvo dos, todas bien resueltas por Broun. En algunas, mérito a los reflejos del arquero. En otras, defeccionaron los definidores de turno.

Y a Central, por más que le haya quedado la satisfacción de haber empatado el clásico, cuando la inevitabilidad de la derrota comenzaba a palparse en el Gigante, también lamentó esa pésima producción de la primera etapa, en donde fue un equipo fantasmal, sin rumbo, desconcertado.

Los técnicos, Russo y Sensini, también tuvieron responsabilidad en el resultado. En las buenas y en las malas decisiones. El DT de Central logró mejorar la compostura de su equipo cuando movió el banco. Por el contrario, el entrenador de Newell's se conformó antes de tiempo con un triunfo que no estaba sellado ni mucho menos. Nunca pudo sacar al equipo para emparejar el trámite. Y para colmo debió reemplazar a Formica, que en la semana venía maltrecho por una molestia.

Newell's pudo haberlo definido mucho antes del segundo tiempo. Entre Salcedo y Armani dilapidaron cuatro situaciones inmejorables. Por entonces, allá en la primera etapa, el rojinegro era superior. Sin hacer nada del otro mundo. Con una fórmula simple: pelotazos frontales hacia los dos delanteros, para evitar el tránsito lento del medio, y algún grado de preponderancia en las pelotas divididas, a través de Bernardello, Bernardi y Vangioni. Después sí, cuando la pelota pasaba por el botín derecho de Formica, a jugar.

Pero pasó el tiempo de Newell's. El golazo de Fórmica, desde 35 metros, tenía sabor a poco en proporción al peligró que había generado. Central, con el Kily González transmitiendo coraje en sus compañeros, fue resurgiendo de un clásico sumamente adverso.

Igualmente, Spolli, Schiavi e Insaurralde inspiraban una sensación de infalibilidad. Newell's resistía; Central iba y se desprotegía en defensa. Pero Armani y Salcedo gatillaron balas de fogueo y le dieron otra chance al local.

De un pelotazo frontal de Ribonetto que desvió Vizcarra, apareció Zelaya en el único descuido de la defensa rojinegra, para estampar el cabezazo goleador y desatar el delirio en el Gigante. Newell's le perdonó la vida y Central revivió en un clásico dramático.

  • Síntesis

    Central: Jorge Broun; Alexis Danelón, Guillermo Burdisso, Walter Ribonetto, Pablo Alvarez; Iván Moreno, Leonardo Borzani, Cristian González, Jesús Méndez; Milton Caraglio y Emilio Zelaya. DT: Miguel Russo.

    Newell's: Sebastián Peratta; Nicolás Spolli, Rolando Schiavi, Juan Manuel Insaurralde; Iván Pillud, Hernán Bernardello, Lucas Bernardi, Leonel Vangioni; Mauro Formica; Leandro Armani y Santiago Salcedo. DT: Roberto Sensini.

    Goles PT: 21m Formica (NOB). ST: 35m Zelaya (RC). Cambios ST: 12m Andrés Franzoia (5) x Danelón (RC), 20m José Vizcarra x Caraglio (RC), 21m Juan Quiroga x Formica (NOB), 26m Pablo Lima x Alvarez (RC), 43m Leandro Torres x Armani (NOB). Amarillas: González, Zelaya y Méndez (RC); Vangioni, Bernardi, Bernardello y Quiroga (NOB). Estadio: Gigante de Arroyito. Público: 38.000. Arbitro: Héctor Baldassi (5). La figura: Jorge Broun (8).
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