Un rosario de conflictos acumula el jujeño Ariel Ortega a lo largo de su extensa trayectoria deportiva, lapso en el que protagonizó distintos problemas de conducta que en todos los casos afectaron su imagen profesional, tanto en el plano local como en el ámbito internacional.
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Las dificultades comenzaron cuando el "Burrito" recién asomaba como un talentoso que deslumbraba en la Primera de River y que despertó el interés de Alfio Basile, quien lo llevaría luego al Mundial de Estados Unidos.
Unos meses antes de viajar al delantero protagonizó un accidente de tránsito en la Avenida del Libertador, a la altura del barrio porteño de Núñez, que le ocasionó lesiones menores.
Ortega debutó un 14 de diciembre de 1991, en la victoria que consiguió River 1 a 0 ante Platense y dejó por primera vez la institución en 1997 para marcharse al Valencia, con cuatro títulos locales y la Copa Libertadores de 1996.
Ya instalado en España, sorprendió al mostrar un muy buen nivel al principio, pero después se fue diluyendo con el pasar de las fechas. Entonces, los conflictos con el entrenador, el italiano Claudio Ranieri, salieron a escena.
El DT, harto por las faltas y llegadas tardes a los entrenamientos, manifestó públicamente que Ortega "no era adepto a concurrir a las prácticas" y eso terminó generando un año después su salida a la Sampdoria.
Afincado en Italia, rindió bien en el corto plazo que estuvo al frente del equipo César Luis Menotti, pero padeció mucho la ida del "Flaco" debido a que su sucesor, el inglés David Platt, no lo tenía en cuenta y eso terminó desgastando la relación.
En la ciudad italiana de Génova, se peleó con hinchas del Genoa, histórico rival de la Sampdoria, en una discoteca a la que había ido con el argentino Gastón Córdoba y el brasileño Caté, dos de sus compañeros. La Policía lo detuvo y el test de alcoholemia que le realizaron le dio positivo.
Tras una temporada en el Parma, regresó a River en 2000 luego de un paso por Europa que dejó múltiples conflictos y ningún título en los cuatro clubes que integró.
En Núñez, donde más cómodo se siente, logró obtener el Clausura 2002 y decidió irse a probar suerte de nuevo al viejo continente: su destino esta vez fue el Fenerbahce turco.
Allí nunca logró asentarse y sus múltiples conflictos con el presidente del club generaron que se marchara sin autorización hacia Argentina, en febrero de 2003.
Desde Argentina país, Ortega pretendía que el Fenerbahce le diera la libertad de acción, pero el club turco reclamaba a cambio once millones de euros para otorgársela, ya que al jugador le quedaban cuatro años de contrato.
El caso llegó a la FIFA y después de varias presentaciones legales que no llegaron a buen puerto, el 7 de noviembre de ese año Ortega, con 29 años, anunció que dejaba el fútbol.
"Me cansaron y por eso dejo el fútbol", dijo en rueda de prensa durante el anuncio de su retiro.
Sin embargo, esa decisión se torció cuando Newell´s logró avales de la Asociación del Fútbol Argentino y pudo destrabar la situación para que el "Burrito" llegara a Rosario.
Cobijado por Américo Gallego, quien era el ayudante de campo de Passarella cuando el jujeño debutó en River, se destacó pese a que a veces demostraba falta de ritmo futbolístico y logró alzarse con el Apertura 2004.
Desde entonces, integrantes del plantel comenzaron a manifestar por lo bajo que estaban cansados de sus llegadas tardes y los permisos especiales que se le concedían.
Nery Pumpido, por ejemplo, concentró al equipo antes de un partido con los chilenos de Unión Española y le dio el día libre a Ortega para que estuviera con su familia en Buenos Aires. Sin embargo, él concurrió a un bar rosarino, donde protagonizó una pelea que se hizo pública y generó un nuevo escándalo.
Aunque Pumpido decidió que no jugara ante el conjunto trasandino, el presidente Eduardo López lo llevó en su avión privado para que cruzara la cordillera y estuviera junto a sus compañeros.
Un nuevo accidente automovilístico, esta vez en Tucumán, amplió el currículum extra futbolístico del "Burrito", quien en junio de este año decidió que no volvería más a vestir la camiseta de La Lepra.
Ahí fue cuando por tercera ocasión, River se cruzó en su camino y le dio la chance de volver a vestir esa camiseta que, según él mismo se encargó de aclarar, es la que más le gusta.
En la actualidad, Ortega sostuvo que su intención es la de solucionar el problema personal para regresar a los entrenamientos, aunque cuando se lo consultó acerca de si era posible que se retirara, respondió: "No sé, es un momento muy delicado de mi vida".