Martín Palermo volvió a gritar luego de 10 fechas.
Con el gol ante Huracán, Martín Palermo logró romper su peor racha negativa sin convertir goles, que llegó a 951 minutos de sequía.
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El delantero platense -quien había anotado su último tanto en la décimonovena fecha del torneo Apertura de 2010 ante Gimnasia- convirtió a los 82 minutos en la goleada de Boca en Parque Patricios.
Desde entonces, pasaron 86 minutos contra el propio equipo platense, 90 con Godoy Cruz, All Boys, Vélez, San Lorenzo y Olimpo, 86 con Racing, 63 con Colón, Estudiantes y Lanús, 60 con Tigre y 82 con Huracán.
En los últimos cuatro partidos, el director técnico Julio Falcioni lo había reemplazado por Lucas Viatri en los segundos tiempos, algo que no ocurrió en el partido ante los conducidos por Roberto Pompei.
Palermo jugó su mejor encuentro del certamen, estuvo más participativo en el juego y contó con varias situaciones de gol, evitadas por el arquero Gastón Monzón, su propia falta de puntería y por el travesaño en una ocasión.
Al respecto, Palermo se sinceró al final del partido y dijo que lo de hoy "fue increíble, si el último lo erraba era para irme de la cancha". Y agregó: "Parecía que no iba a entrar, pero por suerte en la última pude anotar. Estoy muy feliz por haber cortado esta racha. Ahora voy por más".
"Cuando no entra es difícil, tuve varias claras, la primera de cabeza en el primer tiempo que se fue afuera, otra de derecha, la del palo, la que me sacaron en la línea, uno piensa ´es algo increíble´", prosiguió.
"Agradezco a mis compañeros, al equipo, se hizo un juego agresivo por momentos y me buscaron de todas las maneras posibles", afirmó el goleador histórico de Boca.
En relación a su sequía, Palermo aseguró que nunca bajó los brazos porque es "insistente, cabeza dura" y siempre va "en busca de algo más".
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