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«Tenemos que aprender a convivir con el favoritismo. Es decir, que tenemos que saber que somos favoritos pero también saber que tenemos que trabajar en cada torneo y en cada partido para conseguir lo que queremos», dijo Parreira. «No nos podemos dormir en los laureles», añadió.
Parreira se refirió además al reto que tiene de combinar permanentemente muchos jugadores con vocación ofensiva y cuyo estilo de juego exige muchas libertades y lograr a la vez el equilibrio defensivo.
«Tenemos que seguir sedimentando el sistema que es el que queremos mostrar en la Copa del Mundo», dijo Parreira que considera el Brasil actual muy distinto al que coronó campeón en 1994 con un ortodoxo 4-4-2.
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