Estaba escrito que el que hacía un gol tenía grandes chances de ganar. Lo convirtió Perú, logró la clasificación e hizo que el partido posterior tuviera matices distintos.
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Hasta que Holsen (a los 3m del complemento) logró superar al arquero Sánchez, el partido parecía encarrilado a un empate. México --hasta ahí- parecía mejor plantado, con algún fundamento estratégico mayor, pero bastó que se produjera el desnivel para que comenzaran a aparecer fantasmas. Cuando México se dio cuenta de que el partido se le iba de las manos, adelantó líneas y comenzó a enviar «ollazos» y alguna pelota cruzada. Por ahí tuvo, por lo menos, dos oportunidades claras para lograr el empate. Sin embargo, no pudo, y el partido terminó con un festejo de Perú, que logró su primer triunfo.
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