ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

29 de mayo 2015 - 22:31

Pese al escándalo, Blatter zafó y fue reelecto al frente de la FIFA

ver más
Blatter ganó sin el apoyo de Europa y Sudamérica.
Ni los escándalos de corrupción ni la poderosa UEFA ni siquiera una amenaza de bomba en mitad del Congreso electoral de Zurich: nada puede derribar al suizo Joseph Blatter de la cima de la FIFA, donde este viernes fue reelegido como presidente para un quinto mandato.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Blatter, que lleva en el cargo desde 1998, seguirá al frente del ente rector del fútbol mundial hasta 2019 al imponerse al jordano Ali bin al-Hussein, que renunció a presentarse a la segunda vuelta tras perder en la primera por 133-73.

El suizo de 79 años, que se quedó a solo siete votos de los dos tercios de 140 que necesitaba para ganar en la primera vuelta, se hubiera impuesto en la siguiente votación con una mayoría simple de las 209 federaciones.

"Asumo la responsabilidad de recuperar la imagen de la FIFA. Juntos lo podemos hacer", afirmó Blatter desde la tribuna de oradores, tras ser proclamado vencedor de la elección presidencial.

"En esta ocasión somos conscientes de que hay que solucionar problemas en la FIFA", reconoció, asegurando que cuando abandone el cargo en el futuro dejará "una FIFA más fuerte" a su sucesor.

Si completa su mandato, el suizo cumplirá 21 años al frente del ente rector del fútbol, sólo por detrás de los 24 de su predecesor y mentor, el brasileño Joao Havelange, y de los 33 del francés Jules Rimet.

"Los acontecimientos de esta semana han dibujado una sombra. Intentemos borrar esa sombra, no se puede admitir que la reputación de la FIFA sea arrastrada al barro", señaló Blatter.

El presidente superó quizá el más picante de su extensa lista de Congresos explosivos, después de dos días donde la misma celebración de las elecciones se tambaleó bajo titulares sobre redadas, detenciones policiales y sobornos de altos dirigentes de FIFA.

"Unos 1.600 millones de personas participan activamente en el fútbol. Es imposible controlar a todos", se defendió este viernes el suizo: un argumento incontrovertible si no fuera porque los siete detenidos el miércoles en Zurich en una operación anticorrupción no eran exactamente unos desconocidos.

Dos de ellos eran vicepresidentes de FIFA, el caribeño Jeffrey Webb y el uruguayo Eugenio Figueredo, mientras que el resto ocupaba cargos de alto nivel en federaciones o confederaciones. Después de 40 años trabajando en el organismo máximo, el suizo no podía negar que conocía a la gente con la que comparte el gobierno del fútbol.

Como descargo por el acoso sufrido en las últimas horas, el "Sepp" aceptó: "No soy un hombre perfecto, nadie lo es. Soy un hombre de fe, en Dios o en quien sea que creamos. Estoy fuerte, mi edad no es un problema. Hay gente de 50 años que parece vieja".

La operación de la policía suiza formaba parte de una investigación del Departamento de Justicia de EEUU, en el que 14 personas están acusadas de fraude y lavado de dinero, así como de pago y cobro de sobornos por los derechos de marketing de torneos internacionales.

"Por favor, deja la FIFA. Déjala estar", le dijo a Blatter el francés Michel Platini, jefe de la UEFA (Unión Europea de Fútbol Asociado). Eso fue, según reveló el exfutbolista, el jueves, cuando el escándalo de un día antes había incendiado los titulares y provocado reproches incluso de los patrocinadores de FIFA.

"Es demasiado tarde", le respondió Blatter, que sabe muy bien que las elecciones en la FIFA no se ganan en la prensa, sino en "petit comité", tejiendo alianzas y traicionándolas, haciendo promesas e incumpliéndolas.

Mucho de eso hubo durante la noche anterior al Congreso, en la que los whatsapps estuvieron activos hasta altas horas de las madrugada en los mejores hoteles de la ciudad.

Las dos regiones golpeadas por el escándalo, la Concacaf (Confederación del Fútbol de Norte, Centroamericana y del Caribe) y la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol), que habían llegado con la idea de votar en bloque a Blatter, se dividieron en facciones. Unos siguieron fieles al suizo, otros le dieron la espalda.

Dentro de la Confederación Sudamericana, varios países decidieron quitarle el apoyo al dirigente suizo. En la noche del jueves, los integrantes de la delegación de Argentina deliberaron durante la cena y resolvieron acompañar la decisión de aquellos que irían en contra de "Sepp", por caso Chile y Uruguay.

Quien finalmente votó a favor de mantener el gobierno fue Brasil, respetando la decisión original de Conmebol de elegir a Blatter y asegurarse la media plaza para Rusia 2018.

Pero los votos que Ali pudo arañar en las Américas no fueron suficientes para contrarrestar el apoyo mayoritario a Blatter en África, Asia y Oceanía. Ni siquiera Europa votó unida por el jordano, como dejó claro el jueves el presidente ruso, Vladimir Putin, que salió en defensa de Blatter.

No en vano el suizo ha sostenido contra viento y marea la sede de los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022, pese a que su polémica elección en 2010 sólo le generó problemas. La FIFA exoneró de sospechas de compra de votos a ambos países en una investigación interna, pero la justicia suiza está haciendo sus propias indagaciones.

Blatter se siente atacado por Inglaterra y EEUU, que también participaron en aquella adjudicación de 2010. "Si otros países hubieran salido del sobre, quizá no tendríamos hoy estos problemas", señaló el suizo, que insinuó que el momento de lanzar la operación policial tuvo motivaciones políticas.

"Está claro que no es muy positivo que todo esto salga a la luz justo antes de las elecciones. No quiero hablar de coincidencia, pero bueno, todo es posible", dijo Blatter en su discurso ante los delegados.

Sin embargo, ni la redada policial ni una amenaza falsa de bomba durante la pausa para comer pudieron frenar el Congreso electoral, el quinto que supera con éxito el suizo, que llegó al cargo en 1998 al derrotar al sueco Lennart Johansson.

En 2002 vivió otro de sus momentos más convulsos, cuando su propio secretario general, Michel Zen-Ruffinen, lo traicionó para apoyar al africano Issa Hayatou. Cinco años después fue reelegido por aclamación, mientras que en 2011 ganó después de que su rival, Mohammed bin Hammam, se retirara entre acusaciones de compra de votos.

Blatter superó la prueba de las urnas, pero sus problemas están lejos de haberse solucionado. La imagen y credibilidad de la FIFA sigue por los suelos y no parece fácil que con el suizo a la cabeza, eso cambie en el corto plazo.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias