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4 de octubre 2004 - 00:00

Por sus propios errores, River no pasó del empate

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Marcelo Gallardo supera con su gambeta a Braña. River atacó bien, pero defendió mal; por eso terminó empatando y ahora comparte la punta.

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Ayer tuvo dos veces el partido para ganarlo y las dos veces le empataron al ser sorprendido por donde parece imposible: cuando está bien parado y ópticamente con una estructura en apariencia sólida. Por eso quedó compartiendo la punta de la tabla con Boca y Vélez.

Se puede pensar que los errores defensivos son producto de su afán ofensivo, pero no es así, sino que son distracciones concretas de sus defensores en jugadas que los toman mal parados. Quilmes tuvo como estandarte la lucha permanente y el no darse por vencido aun vencido. Fue superado en el juego en la mitad de la cancha y, aunque se defendió con mucho orden, le crearon media docena de situaciones de gol claras. Por eso eligió defenderse con dos líneas de cuatro y tirar largos pelotazos para Ariel López y Bastianini.Las veces que Alfaro arriesgó le salieron bien, porque primero entró Carrario por Trullet y, en un desborde suyo por derecha (aprovechando que Barzola marca con la cancha cambiada por falta de perfil izquierdo), Ariel López consiguió el primer gol, despuésingresó Diego Torres por Bastianini,y fue éste el que volvió a desbordara Barzola, para que López consiguiera el empate definitivo.

Quilmes con un destacado orden en todas sus líneas y el pleno convencimiento de sus jugadores para pelear el partido en cada sector del campo resultó un duro rival para un River que no parece ser el equipo del campeonato pasado. Simplemente porque ahora carece de volumen de juego en su mediocampo, tampoco tiene la misma explosión ofensiva y agregó, para su mal, una fragilidad defensiva, por momentos alarmante.

Podría echársele la culpa de los dos tantos a Barzola, pero en el centro del área ni Nasuti ni el reaparecido Crosa (que consiguió un lindo gol de cabeza) dieron seguridad y fueron superados por Ariel López, no sólo en los dos goles, sino cada vez que éste se lo proponía, por lo que las culpas son compartidas.

Por eso River debe buscar con urgencia balancear las líneas, porque todo lo que consigue atacando bien lo pierde defendiendo mal, y así es muy difícil aspirar a ser campeón.




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