La AFA es una caldera y con la intervención estatal como una posibilidad concreta un nombre comienza a tomar protagonismo: el de Sergio Rubén Brodsky, titular de la Inspección General de Justicia (IGJ) desde enero pasado y quien designaría a un hipotético interventor llegado el caso.
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Brodsky es un abogado especialista en sociedades y que se desempeñaba como subsecretario académico de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde ejercía la docencia en Derecho Comercial. Tiene sus raíces en Franja Morada y es muy cercano de Daniel Angelici, mandatario de Boca, hombre clave del presidente Mauricio Macri en el interés del gubernamental por intervenir la AFA y crear la Superliga.
Además, Brodsky tiene un fuerte vínculo con Darío Richarte, exvicerrector de la facultad de derecho quien se desempeña como vicepresidente tercero de Boca desde diciembre del año pasado. De hecho, es el suplente de Angelici en el Comité Ejecutivo de AFA, por lo que tiene la potestad de emitir sufragio si el mandatario de Boca no está.
Con la renuncias de Rodolfo D'Onofrio, Matías Lammens y Angelici, mandatarios de River, San Lorenzo y Boca, a la dirigencia de AFA, había quedado todo servido para que el pedido de intervención ingrese a la IGJ y Brodsky ponga un interventor del agrado de Macri, quien está a favor de la Superliga y no quiere que Hugo Moyano, titular de Independiente, no llegue a la presidencia de AFA. Por ahora esto quedó en stand by, aunque podría reactivarse en cualquier momento.
De hecho, la idea de los hombres que respaldan la Superliga es forzar la intervención si AFA finalmente no da el visto bueno para poder modificar el estatuto, incluir a este nuevo formato y patear las elecciones 180 días, hasta finales de octubre, para que los hombres que se nuclear detrás de Marcelo Tinelli puedan rearmarse y presentar un frente más sólido ante Moyano.
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