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30 de abril 2007 - 00:00

Racing no se dio por vencido y tuvo premio

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Facundo Sava festeja su gol de penal que le dio el empate a Racing en el último minuto. Boca subestimó al rival y lo pagó caro.
La sensación que dejó el clásico es que Boca subestimó a Racing y lo terminó pagando muy caro. Lo subestimó en el primer tiempo cuando no tomó precauciones defensivas para marcar el contraataque y Gonzalo Bergessio de cabeza abrió el marcador, y lo subestimó después de dar vuelta el resultado y ponerse 2 a 1, ya que graduó el ritmo, y el técnico reemplazó a sus principales jugadores para el partido del miércoles ante Vélez por la Copa Libertadores de América.

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Esta sensación tiene que ver con que Boca fue superior cuando se lo propuso y manejó la pelota desde la exquisitez de Juan Román Riquelme y con Banega y Dátolo como socios.

Racing hizo un planteo inteligente. El técnico interino Miguel Micó puso un esquema de 4-4-2, pero desprendió permanentemente en ataque con Romero por derecha y Maximiliano Moralez por izquierda saliendo muy velozmente de contraataque.

Boca manejó la pelota con comodidad hasta tres cuartos de campo, pero allí empezaban sus problemas para profundizar los ataques ante una defensa muy firme y ayudada por Yacob y Romagnoli.

Boca tenía que dar muchas vueltas para buscar un resquicio para llegar a Campagnuolo, y Racing, cada vez que conseguía la pelota, jugaba el contraataque con mucha velocidad, aunque sin tanta precisión.

Así las cosas, el gol de Bergessio perfeccionó ambos esquemas, aunque el mérito de Racing fue no renunciar nunca al ataque y devolver golpe por golpe.

Boca tuvo la oportunidad de empatar al término del primer tiempo con un penal que le regaló Gabriel Favale por una falta de Crosa a Palacio fuera del área, pero Palermo le pegó recto y débil, y Campagnuolo devolvió con sus piernas.

En el segundo período, Boca pisó el acelerador. Con mucha presión, metió a Racing dentro de su área y empató el encuentro con un gol de mucha categoría de Riquelme, después de una doble pared con Banega y Palermo (este último devolvió con un lujo). Se encontró en ventaja cuatro minutos más tarde con otro penal inexistente otorgado por Favale: la televisión muestra a Franco Sosa retirando la pierna para no tocar a Palacio, que se tiró. Esto le permitió a Palermo su desquite personal, y después Boca empezó a hacer circular la pelota como si el partido ya hubiera terminado. Su técnico Miguel Angel Russo sacó primero a Ledesma y después a Palacio y a Riquelme dando por terminado el partido, mientras Micó ponía a Claudio López por Romero y salió a buscar el empate con tres delanteros y Maximiliano Moralez de enganche.

Se lo perdió Claudio López y Caranta tapó dos muy difíciles, pero en el último minuto Silvestre agarró del hombro a Sixto Peralta y Favale cobró el único penal que fue y Sava hizo justicia. Boca pagó muy caro su desconcentración, y Racing tuvo premio a su constancia y a nunca darse por vencido.

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