Las Eliminatorias al Mundial de Sudáfrica de 2010 se llevan por estas horas toda la atención de la patria futbolera, pero en cuanto se pite el final de Chile-Argentina el próximo miércoles, el foco de atención sería sólo uno en materia futbolística en nuestro país: el River-Boca del próximo domingo.
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Todavía sin clima de superclásico, el sábado Diego Simeone lo aprovechó para realizar trabajos en espacio reducido en el predio de Ezeiza. La noticia destacada de ese simple entrenamiento fue que el director técnico utilizó los mismos diez jugadores de campo que había tenido en cuenta en la práctica del viernes. Es decir: Ferrari, Cabral, Tuzzio, Villagra, Augusto Fernández, Ahumada, Abelairas, Buonanotte, Salcedo y Radamel Falcao. Con la obvia inclusión de Juan Marcelo Ojeda en el arco, se va vislumbrando que éste sería el equipo inicial el próximo fin de semana.
Ayer se agotaron las 25.000 entradas que se pusieron a disposición de los socios de River. Fueron reservadas 7.000 para los simpatizantes del interior, para las 123 filiales que tiene el club.
En La Boca, donde el plantel que dirige Carlos Ischia también se entrenó el sábado, fueron notorias las ausencias de los jugadores que estaban afectados a sus seleccionados (Vargas, Morel Rodríguez, Julio Cáceres, Álvaro González, Riquelme), a los cuales se sumaban los lesionados (Castromán, Caranta, que acusó una carga muscular en sus aductores, Roncaglia y Dátolo). El entrenamiento enfrentó a un deshilachado equipo titular que venció a los suplentes por 5 a 2 con goles de Neri Cardozo, Gaitán (2) y Gracián (otros dos goles). Boca volverá a los entrenamientos el martes.
La cuenta regresiva sigue avanzando, aunque todavía no haya clima ni atención. Pero todo eso irá creciendo a medida que se acerque el gran día.
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