River fue más que Boca y obtuvo un buen triunfo en Mar del Plata
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Palermo festeja su gol.
En ese momento parecía que todo iba a ser de River, porque Matías Almeyda era el dueño del medio, Diego Barrado y Rojas acompañaban y arriba Daniel "Keko" Villalva amenazaba con generar peligro.
Pero River en ese primer tiempo, como se dice muchas veces en el fútbol, se quedó "sin nafta", no tuvo aceleración para rematar el partido, que anímicamente lo tenía servido.
Entonces creció Riquelme, el diez de Boca comenzó a manejar la pelota y Palermo y Nicolás Gaitán empezaron a entrar más en juego.
Con pelotazos cruzados los de Basile inquietaron pero sin generar mucho peligro, hasta que desde el guante que tiene Riquelme en el pie llegó un centro para la cabeza de Palermo y el goleador de Boca marcó el empate ante una reacción tardía de Daniel Vega. Estaban iguales y a volver a empezar.
Los primeros 45 minutos se fueron con Boca plantándose en campo de River, pero sin ser profundo y por eso con el 1 a 1 se conformaron los dos.
El comienzo del segundo tiempo fue calcado al primero, con la salvedad de que el palo salvó a Boca, luego de un horror defensivo del paraguayo Julio Cáceres, quien perdió la pelota, que le quedó a Villalva, tras una habilitación de Funes Mori, pero la suerte estuvo del lado del xeneize cuando sólo iban dos minutos.
Claro, que entre Abbondanzieri y el juez de línea Ricardo Casas, quien ignoró una posición adelantada, se encargaron de que Funes Mori, luego de un rebote en el arquero y con dos cabezazos seguidos estableciera el 2 a 1.
A partir de ahí despareció Riquelme y Boca fue lo mismo que ante Estudiantes, un equipo sin alma, sin conducción, perdido, sin saber que hacer ni a qué jugar.
Por eso no sorprendió que llegara el tercero de River, marcado por Villalva, con una gran definición, luego de una excelente jugada personal.
A esa altura Basile hizo cambios, pasó a defender con tres hombres, desordenó más al equipo y por eso River comenzó a "bailar" a Boca, que no puede con su alma, que sufre desde su banco de suplentes, que padece las internas de la dirigencia y soporta que sus jugadores estén todos peleados.
Para que el panorama de Boca sea más triste Gaitán protagonizó el hecho de violencia más grave de la noche, arrojando una botella a la platea de River, que le valió la expulsión y a 15 del final dejó a su equipo con más chances de ser goleado que de descontar.
Gustavo Bou, quien ingresó en el segundo tiempo, tuvo tres mano a mano para llegar al cuarto, pero los chicos de River no tuvieron puntería y le hicieron precio a un Boca que está al borde del abismo antes de que empiecen las competencias oficiales.



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