Dentro de ese contexto, River salió a jugar contra Argentinos con la idea de ganar, pero equivocó los caminos para llegar a ese objetivo. Es que el equipo no tuvo juego asociado, se mostró impreciso en los pases y no generó situaciones de riesgo, salvo por un remate de Ariel Ortega que se estrelló en el travesaño a los 19 minutos de la primera etapa.
Argentinos, que se plantó para jugar de contraataque y apostó a un acierto de sus delanteros, tampoco mostró un buen nivel futbolístico.
Entonces, el 0-0 al cabo de los primeros 45 minutos resultó ser el resultado más lógico y acorde con el partido. Pero en la segunda parte, River acertó en su primer ataque a los 8 minutos y cambió el rumbo del encuentro con el gol de Higuaín.
Argentinos tuvo que modificar su planteo inicial, se adelantó unos metros en el campo de juego, siguió sin tener profundidad, pero a la vez dejó más espacios en defensa y a los 25 otra vez Higuaín convirtió (lleva tres en el torneo) y selló el triunfo local.
Si bien la victoria fue justa y no dejó margen para las dudas, la gente no se fue conforme. River ganó, pero aún está en deuda. Aunque seguro que es más fácil trabajar en la semana con un éxito.
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