11 de septiembre 2010 - 11:15

River se recuperó con una difícil victoria que lo deja en la cima

River volvió a la cima del torneo Apertura al vencer por 1 a 0 a Arsenal con un estilo propio del conjunto de Sarandí y no del que pregona su entrenador, Ángel Cappa, como lo fue el recurso de la pelota parada.

El gol de los de Núñez llegó justamente tras un corner lanzado desde la derecha por Ariel Ortega que fue cabeceado por uno de los máximos anotadores del certamen con cuatro unidades, Rogelio Funes Mori, a la vez figura del partido.

Los riverplatenses llegaron a los 13 puntos en el campeonato y comparten el primer escalón de la tabla con Vélez Sarsfield y Estudiantes, aunque los platenses tienen pendiente el clásico con Gimnasia y Esgrima.

River nunca pudo ejercer una superioridad notoria sobre este Arsenal remodelado por Gustavo Alfaro, que está volviendo a convertirse en un rival complicado en cualquier escenario.

De hecho no mereció perder este partido y, de haber estado más fino Luciano Leguizamón, un ex River que fue su figura en la ofensiva durante las primeras cinco fechas, hasta pudo aspirar a llevarse los tres puntos del Monumental.

Ese fue el déficit de los de Sarandí, que durante varios pasajes del encuentro merodearon el área local pero nunca pudieron invadirla con chances ciertas de convertir.

Y como el juego se desarrolló mayoritariamente lejos de los arcos, las sensaciones de que
Arsenal podía desnivelar en una pelota parada estaba instalada en la multitud que volvió a copar el estadio riverplatense.

Sin embargo esta vez la historia se invirtió y fue para River esa taba que le cayó del derecho tras la pegada de un córner de Ortega y el buen anticipo ofensivo de Funes Mori que, de cabeza, convirtió el único tanto del partido.

Después de esa conquista que llegó sobre la media hora del segundo tiempo la historia volvió a invertirse en los roles de cada uno, porque a Arsenal le costó llegar sobre la valla de Juan Pablo Carrizo y River supo entonces como cerrar el partido.

Claro que eso le terminó costando caro al dueño de casa, a lo mejor por falta de costumbre, ya que propuso un cuarto de hora final de roces en los que perdió por expulsiones a la mitad de su mediocampo: el capitán Matías Almeyda y el tucumano Roberto Pereyra.

En la misma acción, que se registró tras un tumulto sobre 89 minutos, también vio la tarjeta roja el defensor pablo Aguilar en la visita.

Y fue triunfo de River nomás, para desalojar a Arsenal de la punta, subirse nuevamente a
ella y seguir la lucha denodada por salir de la zona de descenso directo. Todo simultáneamente y por el mismo precio.

El buen fútbol, por ahora, es una materia pendiente, pero a juzgar por como lo despidió su público, al grito de "esta hinchada se merece ser campeón...", hoy por hoy eso parece lo menos importante.

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