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Marcelo Gallardo se reencontró con su mejor nivel en los primeros 15 minutos del partido y de sus pies nacieron las jugadas de los dos goles que River consiguió en ese lapso. En el primero le puso un pase magistral a «Lucho» González dejándolo solo ante Gaona para definir y, en el segundo, hizo una gran jugada y tocó con Gastón Fernández para que éste desbordey tire el centro que Maximiliano-López empujó a la red. Después Gallardo se fue «apagando» y con él todo River fue perdiendo precisión en los pases.
Olimpo, que tenía muchos problemas en todas sus líneas para frenar a River, fue emparejando el partido a base más de tesón que de fútbol y con un jugador clave: Diego Galván, que con sus gambetas fue encontrando resquicios en una defensa que no se caracteriza por su firmeza. Como premio a su búsqueda consiguió descontar de penal, por una falta que Nasuti le cometió a él mismo.
Las expulsiones de Ledesma y Sarmiento produjeron que el mediocampo se convirtiera en una zona de tránsito y no de lucha. Al faltarle un mediocampista defensivo a cada equipo se fueron creando más espacios, por lo que el partido se hizo de ida y vuelta.
Pareció definirlo River con el gol del juvenil Mareque, que tuvo 50% de genialidad de su parte y 50% de falla grosera de Gaona, que entregó mal la pelota con la mano y no retrocedió a tiempo cuando el lateral le tiró el balón de emboquillada por sobre su cabeza,pero cometió el error de retrocederen demasía sus líneas.
Entró Patiño por Gastón Fernández y después Crosa por Luis González para rearmarse defensivamente y dejó que Olimpo se acercara al área de Costanzo. Un cabezazo de Hernán Franco achicó las distancias y después «llovieron» centros al área de River que ninguno de los grandotes de Olimpo (Delorte, Asprilla, Franco) pudieron conectar. River terminó pidiendo la hora, cuando tenía el partido controlado y casi deja dos puntos vitales en Bahía Blanca.
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