Racing y San Lorenzo se despidieron del Pentagonal de los grandes con un empate 3 a 3, en un partido que ganaba Racing con comodidad y se le complicó por la expulsión de Sava y por la decisión táctica de hacer retroceder al equipo.
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El primer tiempo se puede mirar desde dos puntos de vista y ambos son válidos. Racing fue un equipo práctico, muy rápido y contundente o San Lorenzo dio toda clase de ventajas defensivas: en el primer gol le cabeceó en el área uno de los jugadores más bajos de Racing (Fileppi) y en el segundo gol Tula habilitaba a todos y Bergessio aprovechó. Para que haya una diferencia tan grande entre uno y otro tienen que pasar las dos cosas. Que Racing juegue bien y que San Lorenzo juegue mal. Lo cierto es que Racing en 35 minutos ya ganaba 3 a 0 haciendo aprovechamiento integral de sus ataques, con un Fileppi inspirado que arrancó de lateral izquierdo y definió las dos veces como delantero. San Lorenzo encontró el descuento en un penal «made in Daniel Giménez», de esos que hay que buscar con lupa si hubo un roce (que no necesariamente es falta) entre los jugadores en el área, y después el equipo azulgrana salió a atacar con mucho desorden y después de la justa expulsión de Sava, Racing le facilitó las cosas retrocediendo mucho sus líneas. Merlo armó dos líneas de cuatro, una 20 metros adelante de la otra y dejó sólo a Bergessio para el contraataque. San Lorenzo siguió atacando sin mucha fe, pero una jugada individual de Lavezzi a los 43 minutos le dio el descuento y después, en la desesperación final, Lavezzi envió un centro, y Cabral se anticipó a Silvera, cabeceó y, en contra, marcó el empate.
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