28 de mayo 2001 - 00:00

San Lorenzo sacó pecho pero se pegó gran susto

San Lorenzo sacó pecho pero se pegó gran susto
Nadie de San Lorenzo pensaba que este partido con Boca iba a ser fácil, aunque seguramente tampoco, que se iba a presentar tan difícil, complicado. Es sabido que enfrentar a juveniles siempre entraña un riesgo. Primero, porque tienden a mostrarse -precisamente-en partidos como éste. Segundo, porque la actitud del equipo necesitado lo hace con ciertas reservas, sin exponer toda su potencia. Tercero, porque estos encuentros (en este caso junto al de River) se tienen que jugar en el mismo horario (vale para cualquiera de los dos) para no tener además que superar presiones extra.

Las urgencias de San Lorenzo quedaron planteadas en el primer tiempo. Precisamente cuando salió a buscar una luz en el marcador, agrupando gente en el medio, trabajando la pelota por los laterales (Estévez bien pegado al lateral derecho y Romagnoli y, eventualmente, Erviti por el opuesto) para buscar la cabeza de Abreu.

Seguro atrás, con la potencia de Ameli y con la enorme capacidad de marca de Coloccini (gran figura) se le hizo fácil al principio para buscar la salida por Romagnoli y el escalonamiento con Tuzzio y en ese sube y baja de Erviti, siempre hubo espacio para el desborde y el posterior «ollazo».

Habrá que computar dos envíos muy cerca del poste y travesaño, dos atajadas certeras de Abbondancieri y hasta el gol cuando entre dos defensores, la pelota pega en la espalda de Gaitán y le queda servida a Abreu para el remate. Era uno a cero, y todo indicaba que en cualquier momento se cerraba el partido.

San Lorenzo y Pellegrini, esta vez, parecieron conformarse con aquello de que «si las cosas no salen, aférrate a lo que tienes...». Se evidenció primero por actitud del equipo. Después, cuando Michelini y Serrizuela no se encontraron en la marca y se retrasaron. Finalmente, porque Romagnoli empezó a desdibujarse en el enlace.

Boca ya era otra cosa porque el propio San Lorenzo se lo permitía con sus dudas, dejando grandes franjas de terreno en el medio para que Marchant, Pereda, La Paglia y Gaitán encontraran espacios para asociarse con Barijho y Giménez. No era mucho, por lo menos no se notaba ese mejor tratamiento de pelota en el medio, aunque también habrá que decir que no encontraban peso específico por los laterales. San Lorenzo se sostuvo en la defensa, agrupándose, pero arriesgando demasiado.

Tanto que Saja tuvo tres mano a mano de ésos que ocurren no muy a menudo. Pellegrini apeló a los cambios: hizo ingresar a Leo Rodríguez por Romagnoli, Pussineri por Erviti (y pasó Tuzzio a la izquierda) y Quinteros por Abreu. Se podría decir que San Lorenzo empeoró. Perdió la pelota, solidez de equipo, y precisión. Más, se dedicó a despejar de manera impensada (siempre encontrando un adversario en el camino).

Pellegrini también tenía enfrente a un «viejo zorro». Sabiendo que Boca tenía la pelota, le fue dando inyecciones para crear las posibilidades que no llegaban por otro camino. Battaglia ingresó por Calvo, La Paglia por Omar Pérez y finalmente a Pandolfi por Giménez. Boca siguió trabajando y San Lorenzo esperó, más asustado -tal vez-que nunca. Aunque finalmente se llevó los tres puntos que tanto aire le dan, dejando la jaula abierta... para seguir volando.

San Lorenzo: Saja; J. J. Serrizuela, Ameli, Coloccini y Paredes; Tuzzio, Michelini, Erviti y L. Romagnoli; Estévez y Abreu. DT: Pellegrini.

Boca Juniors: Abbondancieri; Calvo, Barbosa, Pinto y C. Rodríguez; Marchant, Pereda, O. Pérez y Gaitán; C. Giménez y Barijho. DT: Bianchi.

Gol: PT 36m Abreu (SL).

Cambios: ST 10m Battaglia por Calvo (BJ); 11m L. Rodríguez por Romagnoli (SL); 22m La Paglia por O. Pérez (BJ); 24m Pusineri por Erviti (SL); 31m Pandolfi por Giménez (BJ); 44m Quinteros por Abreu (SL).

Estadio: San Lorenzo.

Arbitro: Baldassi.

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