San Lorenzo sufrió una estrepitosa caída en Cochabamba en su debut en la Copa Libertadores. Un 4 a 2 que es toda una definición, que habla de un equipo argentino sin reacción, sin la cuota mínima de fútbol. Dando ventajas impensadas que hasta un equipo (sólo de buen planteo) como Wilstermann daba la sensación de ser mucho más de lo que realmente es.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Un grupo de individualidades no hace un equipo. Tampoco la intención sirve de mucho cuando la estrategia es cercana al cero. San Lorenzo salió a jugar en Bolivia con dos atenuantes: el disloque que produjo la renuncia de Ruggeri y esa altura (en este caso de 2.500 metros) que, aunque digan que no, por lo menos molesta.
Sin embargo, uno se pregunta ¿como es posible que jugadores que están todo el día juntos, que vienen de una pretemporada con partidos amistosos, no puedan hilvanar dos pases seguidos? Impensable. Aun teniendo en cuenta que Wilstermann salió casi con un gol a favor desde los vestuarios, San Lorenzo hizo lo suficiente no sólo para que los bolivianos justificaran la diferencia, sino que, además, pudieran aumentar la brecha.
Nada tiene que ver la «peinada» que hizo Sozzani a los cuatro minutos para enviar a la red. San Lorenzo, en su desprolijidad, ya venía cometiendo una serie de infracciones que no hacía más que provocar un tiro libre tras otro.
En esta primera incursión -más o menos seria-, se cometieron algunos errores tácticos. Tuzzio es un buen jugador de zaga, pero no es la salida que San Lorenzo necesita. La creación quedó en manos de Leo Rodríguez (por derecha) y de Erviti (por izquierda). Los dos se vieron asfixiados porque terminaron perdiendo en la individualidad, y Abreu fue más defensor que delantero.
Lo más peligroso de San Lorenzo fue la incursión de Estévez por punta derecha. No fue mucho, pero sus dos balones que llegaron por línea de fondo hicieron algo más de ruido que los remates de Leo Rodríguez y otro de Adrián González. Muy poco para aspirar a algún resultado que lo haga pasar estos días de gran desconcierto. A Wilstermann se le hizo más fácil de lo que pensaba.
Mucho más cuando Cárdenas mandó a la red una pelota que perdió inexplicablemente Portocarrero (error que no pudo borrar ni con su gol de cabeza), y tras cartón Soria convirtió el tercero de penal. El partido estaba terminado. No porque Wilstermann fuera un equipo de grandes dotes futbolísticos, sino por la inoperancia de un San Lorenzo desconcertado, sin alma, sin la cuota de lucha y sin variantes. De nada valió la entrada de Romeo, Pussineri ni la de Romagnoli, a pesar de su gol de gran definición. Era demasiado tarde para remontar un cuesta demasiado empinada.
Wilstermann: Soria; Reyes, Sozzani, Luis Fernando, Cuenca; Bengolea, Loayza, Salguero, Guiberguis; Galindo y Cárdenas. DT: Biasutto. San Lorenzo: Saja; Paredes, Ameli, Portocarrero, Morel Rodríguez; Adrián González, Tuzzio, Ervitti, Leonardo Rodríguez; Estévez y Abreu. DT: Doria. Goles: PT 4m Sozzani (W); ST 4m Cárdenas (W); 8m Soria, (W) de tiro penal; 12m Galindo (W); 20m Romagnoli (SL); 24m Portocarrero (SL).
Cambios: ST 10m Pussineri por A. González (SL); 11m Romeo por Estévez (SL); 13m Romagnoli por L. Rodríguez (SL); 14m Lima por Loayza (W); 21m Jara por Galindo (W), 28m Guianuchi por Bengolea (W).
Dejá tu comentario