El enfrentamiento estalló al principio del partido, en la parte de la tribuna de los hinchas del Partizán. La pelea, que fue entre "hooligans" del mismo equipo duró unos diez minutos.
Varios "hooligans", algunos con la cara ensangrentada, fueron evacuados del estadio. No hubo más incidentes en el partido, que terminó con empate 1-1.
El "derbi eterno" de Belgrado es, desde la desaparición de Yugoslavia, un pretexto para los enfrentamientos de hinchas radicales.
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