Las dos Ferrari marcaron el ritmo del Gran Premio de
Fórmula 1 de EE.UU., donde el ganador fue Schumacher.
Michael Schumacher ( Ferrari) ganó un accidentado Gran Premio de Estados Unidos, frenó una serie de cuatro victorias consecutivas de Fernando Alonso (Renault), que terminó quinto, aunque lleva 19 puntos de ventaja en el torneo.
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Ferrari completó su «domingo de ensueño», como lo definió Schumacher, con el segundo puesto del brasileño Felipe Massa, en un trazado que favorece a los neumáticos japoneses Bridgestone, aspecto decisivo en el triunfo de la casa de Maranello.
El alemán montó un Grand Slam en Indianápolis: pole position en la clasificación, récord de vuelta (1'12" 719 en el giro 56) y triunfo.
El tercer puesto del podio fue para el italiano Giancarlo Fisichella, el compañero de Alonso en Renault, quien nunca puso en apremios a las máquinas rojas.
La carrera comenzó con un espectacular accidente, que dejó fuera de la puja a ocho máquinas, entre ellas los McLaren del colombiano Juan Pablo Montoya y del finlandés Kimi Raikkonen, desplazado ahora del tercer puesto del Mundial por Fisichella.
«Me llevé por delante a Raikkonen porque frenó estúpidamente delante de mí», disparó a su compañero Montoya, acusado de originar la carambola de golpes y choques.
En total se registraron 13 abandonos en la exigente carrera,que tuvo a sólo nueve máquinas bajo la bandera a cuadros final.
«Tuve problemas de agarre y estabilidad, viví una pesadilla, no creo que una carrera así se repita en todo el Mundial», apuntó Alonso con fastidio y acotó que «todo pudo ser peor».
El campeón se mantiene en el tope de las posiciones del torneo de pilotos con 88 puntos, aunque Schumacher logró descontar seis y marcha segundo con 69, delante de Fisichella (43) y Raikkonen (39).
En el Mundial de Marcas, Renault acumula 131, delante de Ferrari 105 y McLaren 65, aunque la nota del día fue para Toro Rosso, que gracias al octavo puesto del italiano Vitantonio Liuzzi cosechó su primera unidad en la F-1.
Liuzzi se vio favorecido por el imprevisto abandono de Ralf Schumacher, quien entró definitivamentea boxes a nueve vueltas del final, con problemas mecánicos en su Toyota, cuando marchaba quinto, lo que también aprovechó Alonso para escalar un peldaño. Un salto eufórico de Schumacher en la premiación mostró su estado de ánimo y el de todo el personal de Ferrari, que festejó con frenesí el éxito de la jornada, la primera en las diez carreras del año que no tuvo a Alonso en el podio.
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