Lanús venció a Independiente por 1 a 0 con un gol convertido por Mariano Pavone en el epílogo del partido, en un desenlace similar al que había tenido el partido disputado por el certamen anterior.
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Con esta victoria, el elenco del Sur quedó en lo más alto de la tabla con puntaje ideal. Los argumentos de la visita fueron el orden general y la astucia para encontrarle la vuelta a un encuentro cerrado, no por la actitud mezquina de los equipos pero sí por las escasas cartas de gol que pudieron exhibir.
En Avellaneda se presentaron dos equipos con numerosos cambios; el local buscando el funcionamiento óptimo y la visita procurando rotar la formación por la participación simultánea en el certamen doméstico y la Copa Libertadores.
El local comenzó desordenado y Lanús buscó en los primeros minutos, aunque después se equilibró el trámite del partido y en el balance, el local tuvo algunas llegadas más.
De todas maneras, los arqueros conjuraron las situaciones de riesgo y la atajada más espectacular se vio de parte del arquero local, Hilario Navarro.
En el segundo período, la ronda de cambios dibujó una fisonomía más sólida para Lanús, que así presentó a sus principales figuras, mientras que a Independiente no le rindieron los ingresados.
El conjunto de Ramón Díaz expuso durante casi todo el partido su ya antiguo problema, que está dado por la prolongada tenencia del balón, sin conseguir sorpresa ni profundidad.
Lanús entraba en la misma tónica y pocos dentro del campo de juego tomaban la iniciativa de probar al arco desde media distancia; cuando lo intentó Gastón Díaz, estrelló una pelota en el travesaño, los 39.
Incluso hubo un gol anulado por posición adelantada para el conjunto visitante, que luego acertó con una entrada en diagonal de Pavone, porque sorprendió a la línea de tres defensores locales agrupada en línea sobre la franja central del terreno y puso al delantero mano a mano con Navarro.