Tras un flojo arranque, la Generación Dorada impuso toda su calidad

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La Generación Dorada sabe de momentos complicados a lo largo de su vida. Supo levantarse de dos derrotas para llevarse el oro en 2004 o errar un triple sobre el final y perder la semifinal del Mundial 2006 ante España. En esta ocasión, pudo reponerse de una dura derrota ante Francia y un mal inicio ante Túnez para derrotar, con amplio margen, al equipo africano por 92-69, en el partido que dio continuidad a la tercera fecha del Grupo B de Londres 2012.

El día no empezó bien para este gran conjunto. Una hora antes del inicio del partido se anunció que Pablo Prigioni, el base titular, no iba a jugar por cólicos renales. Así, el "1" quedó para la gran promesa de nuestro básquet, Facundo Campazzo, alternando con Emanuel Ginóbili en la función.

Ya desde el comienzo la historia venía mal barajada. Argentina arrancó abajo, concediendo demasiados tiros externos y con poco peso en la ofensiva. Campazzo no entraba en ritmo y Luis Scola aparecía marcado en el poste bajo.

Así, Túnez pudo aprovechar los 2,16 metros de su pivot estrella, Salah Mejri, para establecer diferencias que Argentina no podía revertir. Para consolidar el mal momento, Carlos Delfino seguía sin marcar sus clásicos "bombazos".

El fin del primer cuarto estableció un durísimo 28-14 a favor de los tunecinos. Pero le ocurrió la misma historia que con Estados Unidos: tras un gran primer parcial ante un rival muy superior, no pudieron mantenerlo. En base a un juego colectivo más ajustado, sumado al ingreso de Hernán Jasen y Leonardo Gutiérrez que equilibraron la defensa, la Generación Dorado torció el rumbo del partido.

Ginóbili asumió la responsabilidad de líder y fue el estandarte del equipo: con 12 puntos de él, más 11 del capitán Scola, Argentina se fue al descanso con un empate en 40 puntos. Si bien la historia ya era otra, Túnez seguía molestando al conjunto dirigido por Julio Lamas.

Pero el tercer parcial fue el que demarcó y evidenció cuál sería el final del encuentro. Delfino "calentó" la muñeca y entró todo lo que no pudo ser ante Francia y en el primer tiempo ante Túnez. Campazzo se soltó y, junto a la experiencia de "Manu", transformó su debut como titular en uno de sus mejores encuentros de su carrera.

Con Marcos Mata por primera vez en cancha, Argentina tuvo mejores transiciones de ataque a defensa y consolidó su labor en la media cancha con Delfino, Ginóbili y Campazzo.

El cuarto final fue un decoro en el que se amplió la ventaja gracias a la tranquilidad obtenida en el tramo anterior. Argentina terminó con 27 de 46 en tiros de dos puntos y con 9 de 25 en lanzamientos de más de siete metros, una mejora sensible respecto al partido con Francia.

En la parte defensiva, gran recurso de este conjunto, también hubo una mejoría, pero no erradicó la falencia mayor: ante ataques abiertos, Argentina permite tiros de tres cómodos o deja suelto al pivot rival en la pintura.

Ginóbili volvió a liderar la estadística con 24 puntos, además de 6 rebotes y 3 asistencias. Atrás quedaron Delfino (21 puntos) y Scola, que logró 20 unidades, 10 rebotes y 5 asistencias. El base Campazzo se anotó con 12 conversiones, 9 pelotas bajadas y 7 pases de gol.

Ahora vendrá Nigeria, un equipo sin tanta experiencia pero que viene clasificar en un Preolímpico en el que derrotó al local Venezuela, Grecia y a Lituania (que finalmente accedió a los Juegos).

En dicho encuentro la Generación Dorada se jugará la clasificación y el tercer puesto, lugar que le evitará cruzarse más adelante con Estados Unidos, el cuco, el gran candidato.

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