Independiente ganó ajustadamente un partido que le fue favorable solamente en los primeros 15 minutos y que «sufrió» en los otros 75. Una mano intencional de Manfredi al querer cortar un pase de Hugo Morales a Manso le dio el penal que Quinteros convirtió en el único gol del partido y, después del gol, Independiente renunció a atacar refugiándose en su campo.
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Olimpo -sin jugar un gran partido-fue el que más buscó el gol de los dos, por lo que, si lo hubiera logrado, el empate sería justo. Los bahienses basaron su juego en el buen manejode Hanuch y las proyecciones ofensivas de Clementz. Con esos elementos y aprovechando los errores defensivos de Independiente, sobre todo la fragilidad de Dudar, le bastó a Olimpo para crear media docena de situaciones de gol, que en su mayoría fueron conjuradas por Navarro Montoya, quien se volvió a destacar como la figura de la cancha.
Independiente ganó, y este triunfo le sirve para afianzarse anímicamente, pero futbolísticamente no le agrega nada a un equipo al que le cuesta muchísimo definir en el área contraria y en la propia no brinda seguridad.
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