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En pleno partido de dobles en el Masters 1000 de Roma, un gato invadió la cancha y casi se liga un pelotazo. Del susto apuró su paso y se retiró rápidamente por el otro lado.
Mientras se desarrollaba la acción, el gato decidió cruzar la cancha. Más allá que cruzó a toda velocidad, no ligó un pelotazo de suerte. El punto debió jugarse nuevamente por la invasión del felino.
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