A un lado el ring. En el otro, la autopista en San Pablo.
El exboxeador brasileño Nilson Garrido planteó un proyecto en el que el deporte puede ser el salvador: armó una suerte de gimnasio pugilísitco debajo de una autopista en San Pablo, Brasil, con el fin de rescatar jóvenes de la calle.
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En pleno viaducto de dicha ciudad brasileña, Garrido montó un ring por debajo del piso de la autovía. Además, se nutre de distintos objetivos y materiales para entrenar a sus pupilos. Así, los deportistas emplean resortes de neumáticos de automóviles para ejercitar distintas partes del cuerpo. O usan una heladera casi desarmada como bolsa de golpes.
El objetivo del exdeportista es que los chicos que viven en las calles se acerquen al boxeo y así puedan dejar la vida indigente que llevan. El sueño máximo de Garrido es que esos jóvenes logren tener una carrera profesional.
Algunos de sus pupilos también se quedan a comer con él. Dos perros callejeros acompañan a todos los boxeadores que entrenan allí. El sueño está marcha y la esperanza acompaña. Una vez más, el deportes se acerca a quienes más lo necesitan.
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El ring, a un costado de la autopista.
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Pilares, resortes, pinzas, distintos objetos para entrenar.
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Los perros acompañan a los boxeadores a entrenarse.
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Un de los pupilos de Garrido practica con una heladera desarmada.