Dio la sensación de que Gallego viajó a Ecuador más pensando en River que en Emelec. Un razonamiento lógico para cualquier técnico. Mas aún teniendo en cuenta que el River de ayer era más «titular» que el que perdió dos de los tres partidos que disputó como visitante en la primera ronda de la Copa.
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Sin embargo, lo que Gallego no tuvo en cuenta fue la realidad de Emelec. Un equipo que está muy lejos de jugar buen fútbol, pero que se hace fuerte en su casa y maneja conceptos claros: aprovechar sus pocas virtudes y disimular sus limitaciones. Lo cierto es que dos goles en contra para River (o cualquier equipo) no son fáciles de revertir, así sea local.
Los ecuatorianos conocían el poder ofensivo de River. Sabían que la manera más sencilla de anular el circuito creativo era marcando a los armadores y posibles receptores (léase Ortega, Zapata o Coudet). Lo consiguió; por momentos, ejerciendo una presión asfixiante sobre los hombres del mediocampo; y otras (muchas) veces, apelando a la infracción, especialmente sobre un habilidoso Ortega, que debió retirarse lesionado.
El 1-0 sólo servía para demostrar la principal diferencia entre uno y otro equipo. River dudaba cada vez que lo atacaban (por estas horas, tiene que agradecer que los ecuatorianos llegaron poco en posición de gol). A la imprecisión de Sarabia y Hernán Díaz, habrá que sumarle la lentitud de Yepes y Ayala para cerrar los espacios que dejaban los marcadores laterales. Si a tantos desaciertos se le computa la falla de Bonano en el primer gol, los errores de River fueron considerables. Tanto que Saviola y Cardetti -por momentos-parecieron dos espectadores más.
Emelec hizo todo lo contrario. Consiguió el segundo gol y se escudó en un arquero (Viteri), que respondió con solvencia cuando lo probaron (una vez Cardetti y otra Pereyra). Sabiendo sus limitaciones, paró cuatro hombres en el fondo, escudado en el oficio del argentino Aguírrez, y apostó al contraataque, principalmente por la vía de su goleador Juárez. A la luz del resultado se podría decir que no se equivocó. A pesar de que el penal desperdiciado por Cardetti en el final podría haber cambiado las cosas. Ahora River deberá levantar una desventaja de dos goles en contra. Pero tiene otra deuda pendiente: reencontrarse con su fútbol, porque esta vez, en Guayaquil, pasó inadvertido. Emelec: Viteri; W. Corozo, A. Porozo, Aguírrez, Cagua; Hidalgo, Borja; Ayoví, Candelario, W. Sánchez y C. Juárez. DT: R. Motta. River Plate: Bonano; H. Díaz, C. Ayala, Yepes, Sarabia; Coudet, Guillermo Pereyra, V. Zapata, Ortega; Saviola y Cardetti. DT: A. Gallego.
Goles: PT 20m Aguírrez (E); ST 22m Candelario (E).
Cambios: ST Cuevas por Ortega (R), 16m Alvarez por Zapata (R), 28m Triviño por Porozo (E), 35m Caicedo por Borja (E).
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