River no soportó tanta presión, perdió y sólo un milagro puede hacer que no se quede sin su segunda y última ilusión en esta primera mitad del año, aunque matemáticamente hablando está a tres puntos de diferencia y a un solo partido para la finalización del campeonato. Huracán se le plantó duro, mucho más de lo esperado, tal vez pensando en esa chance posible que tiene para ingresar en la Mercosur. Lo cierto es que le hizo un planteo inteligente.
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Casi con seguridad puede decirse que Babington planteó el juego pensando en algunas premisas ciertas: que esperar a River era como un suicidio, atacarlo era de pronto darle ventajas para el contraataque, y ganarle la pelota en el medio podía cambiarle la cara al juego y encontrar el camino del triunfo. Una mecánica que aplicó a la perfección a través de dos hombres de gran potencia, fundamentalmente Moner, que se desdobló en defensa y se erigió en salida del equipo. Por la derecha Graieb trataba de escalonar en campo adversario, Carrizo en una infatigable tarea de contención y Padra más adelantado para explotar los huecos (que no eran pocos) que dejaba River.
Para completar un trabajo cercano a la perfección (claro, adecuado a sus posibilidades) tuvo en Soto y Gerardo Morales los dos hombres sorpresa.
Picando permanentemente para Saviola fue lo mejor de River, hasta que hizo una infracción infantil al pisar a Graieb y fue expulsado. En la escena escapa a la salida de Fabián Carrizo y Morquio. buscar el centro y complicar a Ayala y Yepes en el área. A esta altura el lector se preguntará... ¿y River?
Simplemente no encontraba la pelota, salía sin hallar nunca un camino limpio para ganar terreno ofensivo.
Sin orden, con un gran trabajo de Saviola y algunas intervenciones de Ortega, puso el arco de Ríos en constante asedio. Tuvo no menos de cuatro situaciones para encontrar la igualdad, a pesar de que por entonces Huracán se defendía con ocho jugadores. Si al partido le faltaba algo de emotividad sobrevino en el complemento. Un cabezazo de Soto ponía a River al borde del abismo (si de objetivos se habla), pero como si de pronto bajaran de un lado las adrenalinas y subieran por el otro. River se fue a jugar con lo que tenía. Siempre buscando a Saviola u Ortega para desequilibrar, pero ni Cardetti ni Coudet encontraban «su lugar en el campo» ni el juego de sus compañeros.
De todas formas, con desorden, con demasiados centros (donde Morquio y Moner se cansaron de sacar de cabeza, le llegaron dos oportunidades -en ese machacar-y primero Alvarez (con remate corto) y Ortega (de cabeza) llegaron a esa igualdad, que hacía presuponer que River se iría en bloque a buscar el triunfo. No sólo no fue así sino que Huracán comenzó a ganar en defensa, tuvo tiempo de controlar la pelota, aprovechando tal vez la desorientación de Astrada y de ahí en más trabajó el juego y buscó un resultado positivo.
Huracán tuvo no menos de tres jugadas claras para definir. Más cuando los espacios se habían agrandado con la incomprensible actitud de Saviola (expulsado tras pisar a Graieb) y si ya parecía que a River no le quedaba ajustado el empate, ocurrieron dos hechos determinantes: un cabezazo intencional en el rostro de Celso Ayala que determinó su expulsión y esa pelota que nuevamente Soto cabeceó a la red, cuando ésta llegaba del travesaño luego de un remate de Padra. River dejaba pasar otra oportunidad, de esas que duelen y mucho.
HURACAN 3 RIVER 2
Huracán: Ríos; R. Graieb, Morquio, Lobos y Moner; D. Juárez, Carrizo, L. González y Padra; Soto y G. Morales. DT: Babington.
River Plate: Costanzo; H. Díaz, Ayala, Yepes y Sarabia; Coudet, Astrada, Ortega y D. Alvarez; Saviola y Cardetti. DT: Gallego.
Cambios: ST 21m Chaparro por Morales (H); 25m Cuevas por Astrada (RP); 30m G. Pereyra por Coudet (RP); 31m D'Alessandro por Alvarez (RP); 45m Garipe por Juárez (H).
Incidencias: ST expulsados 13m Saviola (RP) y 44m Ayala (RP).
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