Li es la primera tenista asiática en lograr un título de individuales en un Grand Slam.
La china Na Li ingresó en la historia del tenis mundial al convertirse en la primera asiática en ganar un torneo de Grand Slam en individuales, tras vencer por 6-4 y 7-6 (7/0) en la final del Abierto de Francia a la defensora del título, la italiana Francesca Schiavone.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La jugadora china había ganado con anterioridad tres títulos en dobles femenino y mixto, pero nunca en singles en torneos grandes, aunque este año, más precisamente en enero, jugó también la final del Abierto de Australia, donde perdió ante la belga Kim Clijsters.
"Pensar que antes de este torneo, muchos decían que yo no podía ganar en polvo de ladrillo. Ahora creo que no opinarán lo mismo", se despachó Li, quien afirmó que su estrategia de juego se basó en "hacer correr a Francesca todo el tiempo para cansarla".
"Ella es una gran jugadora, sobre todo en esta superficie, y le pega como pocas a la pelota. Eso me obligó a dar lo mejor de mí para ganar. Aunque a veces parece no estar bien, nunca sabes cuando volverá al partido", agregó.
"Cuando llegamos al tie-break me dije a mí misma: Esta es tu oportunidad y por suerte lo fue", comentó Li, que a partir del lunes ocupará el cuarto lugar en el ranking, el mismo que alcanzó la japonesa Kimiko Date Krumm, la asiática que más lejos había llegado en el escalafón del tenis femenino.
Con 29 años, además, Li es la quinta campeona de un Grand Slam más "anciana" en la Era Open, aunque así y todo es más joven de lo que era Schiavone, de 30, cuando ganó hace un año aquí y se convirtió en la segunda más "vieja" en lograrlo.
"Disfruta de este momento, es fantástico", le dijo Schiavone, quien al igual que Li había conquistado en Roland Garros su primer título de Grand Slam, antes de entregarle la corona a la nueva "reina" de Francia, que llegó como sexta favorita.
"Mereció ganar", reconoció Schiavone, quinta preclasificada y resignada al no poder lograr lo que ninguna otra tenista italiana consiguió, en una final en la que chocó contra una verdadera muralla china, que estuvo a la altura de las circunstancias y resultó una justa campeona.
Li se impuso en una final intensa en base a la potencia de sus golpes ante una Schiavone que pareció por momentos cansada, pero que supo reaccionar en el segundo parcial, donde tuvo su mejor oportunidad de quedarse con el set y forzar la definición en un tercero.
La "leona" italiana sacó a relucir su característico temple y su hambre de gloria, pero no le alcanzó para doblegar a una adversaria que prácticamente no le dio chances en el primer parcial y que tuvo un momento de inflexión en el segundo, aunque supo recuperarse.
El favoritismo del público parisino, que adoptó hace un año a Schiavone, estuvo dividido y premió con un justo reconocimiento a la vencedora, que demostró temple para esta cita con la historia y le dio a Asia su primer título de Grand Slam.
Li, que en su camino al título dejó atrás a la rusa Maria Sharapova (7), a la bielorrusa Victoria Azarenka (4), a la checa Petra Kvitoka (9), a la rumana Sorana Cirstea y a la española Silvia Soler Espinosa, desplegó un tenis de alto nivel.
En la final, la tenista china nunca le dejó a Schiavone imponer su juego y desde el comienzo le hizo sentir el rigor de su servicio, con el que luego sustentó sus ataques ante una rival que fue pura voluntad y se ganó los aplausos por su esfuerzo.
Ese mismo saque fue el que le permitió a Li prevalecer con amplísimas ventajas en el tie-break que definió el partido y que se cerró con un tiro largo de la italiana, tras el cual la ganadora se dejó caer a tierra como no pudiendo creer aún su proeza.
Dejá tu comentario