Instituto fue un digno rival. Sin nada que perder se plantó en el Monumental de igual a igual y salió a pelear la mitad de la cancha con la movilidad de Castro y Añaños y la habilidad de Darío González. Lo complicó a River desde el primer minuto y no se desmoralizó después del gol de Zapata (zurdazo de 30 metros al ángulo), sino que siguió buscando el gol y consiguió su premio en el empate de Lobos, tras centro de Darío González.
River no tuvo movilidad en la mitad de la cancha. Estáticos Pusineri y Ahumada, sólo Zapata con sus corridas por izquierda desequilibraba al rival. Ni Montenegro, ni Gonzalo Higuaín le aportaron la claridad que el equipo necesitaba para atacar y Farías no era bien abastecido.
River mejoró con la entrada de Barrado, pero el partido siguió siendo parejo. Hubo un remate de Añaños en el travesaño y una gran tapada de Lux ante Bergessio. Pero fue River quien desequilibró por un penal de Sanchirico a Farías, que el delantero convirtió y allí se cayó anímicamente Instituto.
River tuvo el partido a su merced y otra vez Farías, después de un cabezazo de Ahumada, puso un inalcanzable 3 a 1. Los cordobeses se recuperaronen los minutos finaleshaciendo revolcar nuevamente a Lux en tres oportunidades.
River sigue en deuda, porque si bien logró ganar y mantener la punta del torneo Clausura, no mejoró futbolísticamente. Ante los cordobeses, volvió a ser un equipo opaco, con debilidades en su última línea, sin la presión en la mitad de la cancha que lo caracteriza y con muy pocas ideas.
Instituto, en cambio, demostró que tiene una base de jugadores interesantes para intentar volver pronto a primera, que si la mantiene y la refuerza puede ser candidato en el Nacional B.