"Yo soy bostero de verdad, no sé cuántos en la dirigencia de Boca lo son"
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"Quiero jugar mucho más", dijo Riquelme tras el triunfo.
Riquelme reconoció que el partido ante Boca Unidos "iba a ser difícil, porque se habló mucho de nuestro equipo".
"Tenemos que tener en claro que todos los partidos van a ser duros, algo que quedó demostrado en la Copa Argentina, cuando los equipos de nuestra categoría eliminaron a los de primera división", afirmó.
Luego agradeció el afecto de la gente de Argentinos y en especial se acordó que hace "casi 20 años" jugó en el estadio de Boyacá y Juan Agustín García, en las inferiores del "Bicho".
Riquelme sostuvo que guarda "recuerdos lindos" de esa época, pero agregó que ahora el campo de juego "está muy bueno", y en sus tiempos era de tierra, mientras que las tribunas eran de madera y hoy de cemento.
"Hoy tuve mi debut y estoy contento. Esperemos que en unos meses estemos en primera división otra vez", comentó.
En los 90 minutos en sí, más allá de aportar la única conquista del equipo "Bicho", el enganche ofreció pinceladas de su talento inagotable.
Es cierto que se vio limitado por no haber hecho la pretemporada en forma completa y por ello, tal vez, no hubo un gran despliegue desde lo físico. Pero Riquelme lo suplió todo con su habitual inteligencia.
En los primeros 45 minutos al astro se lo vio fastidiado. Tal vez, por la exigente marca que le impuso Boca Unidos, que lo obligó a posicionarse como media punta, para transformarse en el hombre más adelantado de su equipo.
Así y todo, a los 24 minutos tuvo un encontronazo con Emanuel Dening, quien le recriminó haber ido "con el codo arriba" a la disputa del balón.
Pero en el segundo período Román encontró espacio a los 27, después de una rápida contra, arrancó por izquierda y despachó un remate bajo, desde fuera del área. La pelota, cómplice, le dio un pique traicionero al arquero Matías Garavano, se elevó y se introdujo en el arco.
El público del "Bicho", extasiado, atronó con el consabido "Riquelme, Riquelme".
Luego de la ventaja alcanzada, el hábil volante se dedicó a lo que mejor sabe hacer: asistir a sus compañeros para que ellos intenten definir. Así le sirvió un gol a Mariano Guerreiro, pero el arquero visitante se interpuso bien y le ahogó el grito al ex-Brown de Adrogué.
Una vez concluido el cotejo, las casi 15 mil personas presentes en el Diego Maradona despidieron al crack con algarabía y júbilo, entonando su nombre e ilusionándose con un rápido regreso a primera división.




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