Guerras que se prolongan, desplazamientos masivos y sistemas de ayuda cada vez más desbordados: el mundo enfrenta hoy una de las crisis humanitarias más profundas de la historia y sus principales víctimas son los niños y niñas. Según las últimas estimaciones del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO), más de uno de cada cinco chicos en el mundo vive en zonas de conflicto. En el Día de la Niñez, Fundación ACNUR Argentina busca poner el foco en esta realidad a través de la campaña La Guerra NO es un Juego. Cómo ayudar.
Día de la Niñez: advierten que más de 520 millones de niños y niñas viven en zonas de guerra y conflicto
El mundo atraviesa una de las crisis humanitarias más graves de las últimas décadas, con la infancia como principal víctima: más de 1 de cada 5 niños y niñas vive en zonas de conflicto, según el Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO). En el Día de la Niñez, Fundación ACNUR Argentina impulsa la campaña La Guerra NO es un Juego para visibilizar esta realidad.
La Agencia de la ONU para los Refugiados emitió un llamado global para advertir sober la crítica situación que atraviesan más de 500 millones de niños y niñas.
El Día de la Niñez nació como una iniciativa internacional para promover los derechos universales de niñas y niños. Sin embargo, la realidad global se aleja cada vez más de ese ideal: alrededor del 65% de la población infantil del mundo vive actualmente en países afectados por conflictos armados, y en muchos de esos contextos la violencia y la persecución obligan a familias enteras a desplazarse en busca de refugio.
Desde Sudán hasta Gaza, Afganistán o Ucrania, las crisis actuales dejan en evidencia una realidad que se repite en cada guerra: los niños y niñas siempre están entre los más afectados. Además de la violencia directa, enfrentan graves consecuencias indirectas, como el difícil acceso al agua potable, el riesgo de mortalidad por enfermedades y desnutrición, la falta de vacunas y atención médica, y las altas probabilidades de interrumpir su educación.
El panorama se agrava aún más ante la destrucción de escuelas y hospitales, el bloqueo de la ayuda humanitaria por parte de grupos armados y el desplazamiento forzado. Miles de niños y niñas se ven obligados a cruzar fronteras solos, y en esa huida muchos son reclutados para luchar como soldados o son víctimas de redes de trata y esclavitud sexual.
Frente a este escenario, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está presente en el terreno para brindar protección y asistencia a millones de niños y niñas que debieron escapar de sus hogares para salvar sus vidas. Junto a autoridades nacionales, organizaciones internacionales y socios locales, la agencia trabaja para acompañar a la infancia desplazada y buscar soluciones duraderas: procura que los niños y niñas no acompañados o separados de sus familias reciban atención y accedan a servicios de búsqueda y reunificación familiar, que los recién nacidos sean registrados al nacer, y que la infancia con discapacidad reciba el apoyo que necesita. Además, impulsa espacios seguros, actividades de apoyo psicosocial y oportunidades educativas para que los niños y niñas forzados a huir puedan reconstruir sus vidas y recuperar cierta estabilidad.
"Ningún niño o niña debería acostumbrarse a oír alarmas antiaéreas, jugar entre escombros o saber que en cualquier momento puede verse obligado a huir para salvar su vida. En el Día de la Niñez es fundamental recordar que millones de chicos y chicas viven una infancia atravesada por el conflicto y el desplazamiento forzado. Cuando la guerra obliga a huir, la protección se vuelve urgente", afirmó Paula Martínez Álvarez, directora de Comunicaciones de Fundación ACNUR Argentina.
Cifras de una realidad inadmisible
Los números confirman la magnitud de la crisis. La infancia está sobrerrepresentada entre las personas desplazadas: representa el 29% de la población mundial, pero constituye el 38% de quienes debieron huir para salvar sus vidas. Tan solo entre 2018 y 2024 nacieron más de 2,3 millones de niños y niñas en condición de refugiados, lo que equivale a más de 330.000 infantes cada año.
Según las últimas estimaciones de PRIO, unos 520 millones de niños y niñas viven en zonas de guerra y conflicto en la actualidad, y África se consolidó como el continente donde la infancia se encuentra más afectada: más del 32% de ese grupo poblacional vive en zonas de conflicto, superando por primera vez desde 2007 a Oriente Medio.
La situación se profundizó durante 2025: más de 200 millones de niños necesitaron asistencia humanitaria debido a crisis prolongadas e intensificadas en países como Sudán, Yemen, Ucrania y Haití. A esto se suma un dato especialmente alarmante que surge del informe del Secretario General de Naciones Unidas sobre niños y conflictos armados, presentado en junio de 2025 ante la Asamblea General y el Consejo de Seguridad: en 2024, las violaciones graves contra niños y niñas en contextos de conflicto —como asesinatos, mutilaciones, reclutamiento forzado, secuestros, ataques a escuelas y hospitales, u obstrucción de la ayuda humanitaria— aumentaron un 25% respecto del año anterior.
El mismo informe revela que los ataques contra establecimientos educativos crecieron un 44% anual, dejando a millones de chicos sin un espacio seguro donde aprender. En Ucrania, puntualmente, 5,3 millones de niños se enfrentan a barreras para acceder a la educación y alrededor de 115.000 están totalmente fuera del sistema escolar debido a la guerra.
La ayuda humanitaria es imprescindible
En este contexto, Fundación ACNUR Argentina impulsa desde 2022 la iniciativa La Guerra NO es un Juego, que busca generar conciencia y convocar a la sociedad argentina a actuar ante la realidad que enfrentan millones de niños y niñas que deben huir para salvar sus vidas. La campaña también visibiliza la labor de ACNUR, que brinda protección, asistencia humanitaria y apoyo a las infancias refugiadas y desplazadas en todo el mundo.
A lo largo de estos años, numerosas celebridades se sumaron a esta causa, entre ellas Osvaldo Laport —Embajador de Buena Voluntad de ACNUR—, Georgina Barbarossa, Claudia Villafañe, Marcela Kloosterboer, Eleonora Wexler, Benjamín Vicuña, Isabel Macedo, Juan Carlos Baglietto, Pachu Peña, Eugenia Tobal, Hernán Drago, Flor Otero, Sergio Lapegüe, Noelia Marzol, Diego Ramos, Josefina "La China" Ansa, Flavia Palmiero, Barbie Vélez, Pablo Fábregas, Pía Shaw, Silvina Moreno, Viviana Saccone, Federico Seeber, Nico Peralta y Sebastián Almada.
Desde Argentina es posible acompañar el trabajo de ACNUR y brindar ayuda a través de FUNDACIONACNUR.ORG/DONA. Hoy, uno de cada cinco niños y niñas en el mundo sigue esperando que alguien le devuelva aquello que nunca debió perder: la posibilidad de crecer en paz.
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