Washington - El presidente estadounidense siempre se vanaglorió de haber hecho fortuna gracias a sus dotes de negociante y a su olfato para el sector inmobiliario. Las revelaciones de The New York Times muestran una realidad distinta, la de un hombre que sabe, sobre todo, cómo promover su imagen.
Fortuna, deudas y dudas: ¿es realmente multimillonario?
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Entre 2000 y 2018, ganó 230 millones de dólares por prestar su nombre a hoteles en Azerbaiyán o Turquía, galletitas y almohadones.
En su reality show “El aprendiz”, obtuvo 197,3 millones de dólares según el Times.
Pero las empresas gestionadas directamente por Trump, hoteles, y residencias de lujo como “Mar a Lago” en Florida, inmuebles residenciales o comerciales, clubes de golf o atracciones como una pista de hielo en Central Park, perdieron en igual período 174,5 millones de dólares.
Aunque algunos inmuebles como Trump Tower y Trump World Tower en Nueva York son muy rentables, los terrenos de golf -posee 19 en total, en Miami o Bali, Indonesia-, son un agujero negro de pérdidas financieras que le costaron 315 millones de dólares.
Al contrario que su padre, que hizo fortuna alquilando sin demasiados riesgos apartamentos, el presidente se lanzó a sectores complicados de gestionar, destaca Kevin Riordan, profesor de Finanzas y Sector Inmobiliario en la Universidad de Montclair.
Los negocios van bien cuando la economía va bien, destaca. Pero Trump, según este experto, “parece muy poco calificado para dirigir (sus negocios) cuando los tiempos son duros”.
El ocupante de la Casa Blanca es, sin embargo, “un excelente agente de ventas”.
Su fortuna fue estimada este mes en 2.500 millones de dólares por la revista Forbes, que precisa que perdió 600 millones de dólares en un año.
La pandemia de covid-19 vació sus edificios de oficinas en Manhattan, y su valor cayó, al igual que el valor de sus hoteles, desiertos con la debacle del turismo y los viajes de negocios.
Todos estos inmuebles pertenecen a la Trump Organization, un conjunto de sociedades gestionadas por dos de sus hijos desde que él es presidente.
La principal fuente de ingresos de esta entidad es el monto pagado por empresas para poder utilizar el nombre Trump. La licencia de su apellido se estima en unos 56 millones de dólares contra 80 millones hace un año, según Forbes.
Donald Trump también está muy endeudado.
Durante la campaña electoral de 2016, se autoproclamaba “el rey de la deuda”.
Sus préstamos y otras deudas personales alcanzan los 421 millones de dólares, según The New York Times, que da cuenta de un préstamo inmobiliario de 100 millones de dólares a pagar antes de 2022.
¿Podrá honrar sus pagos? La mayoría de los bancos en Estados Unidos dejaron de hacer negocios con él desde una serie de quiebras a inicios de los años 1990. Deutsche Bank es una excepción.
El estado de sus finanzas podría desmejorar, estima el Times, si perdiera un diferendo en curso con el fisco estadounidense.
Las revelaciones del Times despiertan interrogantes sobre la legalidad de algunas prácticas, como deducciones de gastos por 747.622 dólares pagados por Trump Organization a la firma de consultores codirigida por Ivanka Trump, hija del presidente. La justicia neoyorquina investiga el caso.
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