20 de febrero 2004 - 00:00

180 años cumpliendo mal pero igual nos prestaron

A pesar de las dificultades que la Argentina mostró para pagar el primer empréstito que tomó en 1824, la entidad Baring Brothers volvió a financiar al país con un crédito durante el gobierno de Bartolomé Mitre en 1868, 44 años después, para sostener la guerra del Paraguay. Como ocurrió con el de 1824, que se destinó en buena parte para luchar contra otro pueblo hermano, Brasil. Este nuevo crédito de la Baring fue de 12 millones de pesos fuertes, es decir, más del triple del primer empréstito que otorgó la casa bancaria inglesa al país y que a esa fecha, todavía no estaba cancelado.

Baring lo otorgó igualmente por una sola razón: en 1857, el ministro Norberto de la Riestra llegó a un acuerdo con un enviado de los acreedores, George White, para el pago del empréstito original (1824). Pero la Argentina siguió, además, engrosando sus obligaciones con otras entidades.
    
• Por caso, el gobierno de
Domingo Faustino Sarmiento contrajo un empréstito con la Casa Murrieta & Co. por 30 millones de pesos fuertes, para diversas obras públicas, como el ferrocarril a Tucumán, el de Villa María a Río Cuarto (el mismo que ahora, 136 años después, quiere rehabilitar con subsidios Néstor Kirchner), y obras en los puertos de Rosario y Buenos Aires, pero el dinero se consumió especialmente para luchar contra las revoluciones de López Jordán en Entre Ríos. De nuevo malgastar dinero, endeudándose externamente, para pujas bélicas.

• El presidente Nicolás Avellaneda, jaqueado por revoluciones y la crisis económica del período 1873-1876 (que culminó un corto momento de conversión de la moneda iniciado en 1867) con la apertura de la Oficina de Cambios del Banco de la Provincia de Buenos Aires, no contrajo empréstitos, pero hizo los mayores esfuerzos para pagar la deuda. Avellaneda fue ejemplo de honrar al país cumpliendo.

• El gobierno de Julio A. Roca, vencedor del desierto, desalojó a los indios que, o acataban a los poderes nacionales, o traspasaban la cordillera. Al llegar hasta Choele-Choel (hoy Río Negro), dispuso conquistar el territorio desértico que pertenecía a la Nación pero sobre el cual no se tenía dominio efectivo. Además, dio al país una moneda nacional, un corto período de conversión, y construyó el puerto de Buenos Aires y diversos ferrocarriles. Roca fue cumplidor y hacedor del país.

• Pero, el pago a la provincia de los edificios públicos que pasaban a la Nación por la federalización de Buenos Aires, la construcción de la nueva capital provincial, la ciudad de La Plata, la suscripción de acciones del Banco Nacional y las demás obras públicas llevaron la deuda externa de nuevo de 33 a 71 millones de pesos oro.
    
• Con
Miguel Juárez Celman el endeudamiento se hizo mayor, en especial por la Ley de Bancos Garantidos con la cual las provincias podían fundar sus propios bancos adquiriendo títulos nacionales. Esto lo hicieron contrayendo empréstitos que llevaron la deuda externa rápidamente a 128 millones de pesos oro.

• Muchos de estos empréstitos se hicieron con las bancas francesa, alemana y belga, entre otros. El empréstito Obras de Salubridad fue adquirido por 21 millones de pesos oro por Baring Brothers, que lo lanzó al mercado pero fue rechazado y complicó a la firma inglesa. Baring, sobrecargada de valores sudamericanos, solicitó ayuda al gobierno británico que temeroso de que la caída de esa empresa produjera un «crack» , obtuvo un préstamo de los bancos de la City inglesa, hizo venir dinero de París y Rusia, y consiguió salvar a Baring con la sindicatura de Lord Rothchild (Baring Brothers quebró finalmente un siglo después, en 1995, y no por culpa de la Argentina ni de países vecinos, sino a causa de desmanejos propios y la crisis asiática). Por la cesación de pagos argentina hacia 1891, un sindicato reunido en Londres para estudiar el caso acordó un empréstito para aliviarle al país el peso de la deuda durante 3 años. Ese empréstito-moratoria fue conseguido por Victorino de la Plaza, durante la presidencia de Carlos Pellegrini, luego de la revolución del 26 de julio de 1890 y la renuncia de Juárez; el ministro de Economía fue Vicente F. López

• En tanto, se produjeron corridas bancarias en el país, que sufrió la crisis más dura hasta ese momento, con moratorias, suspensión de pago de depósitos y cierre de la banca oficial. Crecieron los índices de desocupación, se interrumpió la corriente inmigratoria, hubo quiebras comerciales y gran alza del costo de vida, el oro se ubicó en las nubes y la moneda papel quedó tremendamente desvalorizada. La crisis del '90 fue, según se dijo, una «crisis de progreso», ya que las fuerzas productivas del país estaban intactas, y merced a economías presupuestarias y balances comerciales favorables, se pudo salir de la situación. Se acercaba el país del apogeo lanzado por la «Generación del '80». En verdad por el factor suerte también: el descubrimiento de las cámaras frigoríficas llenó de carnes las bodegas de los barcos hacia Europa.

• En 1893, el ministro de Hacienda
Juan José Romero decidió que no era adecuado pagar deudas con deudas, y así acordó con nuestros acreedores el pago de un interés limitado hasta 1897 (la deuda total ascendía a 222,5 millones de pesos oro), luego el interés total, y el 1 de enero de 1901 el pago del servicio completo de la deuda externa. Se pudo cumplir lo propuesto y el país entró en un largo período de conversión de la moneda hasta el cierre de la Caja de Conversión por la guerra de 1914. El Baring ya era historia.

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